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viernes, 3 de noviembre de 2017

El GT200 el 19 de septiembre

No he visto una sola mención en la prensa —sí, ríase— que indique que la campaña liderada por Luis Mochán y en las que han intervenido personas como Martín Bonfil, Laura Castellanos, Álvaro Andrade, Carlos Galindo y el desaparecido Juan José Morales Barbosa  para que se dejaran de utilizar en México los llamados detectores moleculares GT200 y ADE651 y que, después de años de trabajo, consiguió que la Secretaría de la Defensa Nacional, tras mucho respingar, embodegara sus glorificadas varitas de zahorí, a la postre tuvo el efecto de evitar que una tragedia de por sí grave, alcanzara en el peor de los casos, tintes de pesadilla.

Quizá usted, como la prensa, no se percate de la importancia de esto, así que le pediré que imagine qué hubiera pasado si  la SEDENA —y sin duda también la SEMAR— todavía siguieran utilizando sus supuestos detectores de todo: no le quede duda alguna de que hubiéramos visto en acción a militares tratando de localizar con, literalmente magia, a víctimas sepultadas en el pasado terremoto del 19 de septiembre.

De terror.

Porque en serio, fue de terror cuando nos enteramos y mencionamos en este humilde blog perdido en el ciberespacio que la SEDENA a través del coronel Cirilo Mondragon Rivero y un video promocional, se ufanaban de estar listos en caso de un desastre pues contaban, entre otras cosas, con el maravilloso detector molecular que les permitiría, dado el caso, localizar a víctimas sepultadas.


Captura de pantalla de un promocional de la SEDENA en Youtube



Por supuesto la SEDENA no fue la única que, encandilada, se ejem, preparaba, para usar estos juguetes en este tipo de escenarios; de hecho, en esa misma entrada mencionamos que en el Estado de México la Policía llegó a emplearlos para "buscar", en efecto, a personas sepultadas.

Hace poco me preguntaron sobre el tema en Twitter y al responder me aventuré a decir que era posible que la Policía del Estado de México, impermeable como parece estar a la razón, siguiera montada en su macho, pero como desde hace tiempo he dejado de bucear en la red para investigar sobre un tema que ya debería estar muerto y enterrado, era sólo una suposición. Suposición que por lo que veremos a continuación no resultó nada descabellada ya que hace unos días me topé con esta nota de Gabriela Lima donde se menciona que el mismo 19 de septiembre hubo una amenaza de bomba en un hospital de Tlalnepantla y los Ases de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, que aquí entre nos y visto lo visto creo que más bien deberían llamarse Jockers, utilizaron sus GT200 para buscarla:


Alertan de bomba en hospital de TlalnepantlaGabriela Lima | September 19, 2017 | Tlalnepantla de Baz | 
Una llamada anónima realizada al Hospital de Especialidades Elizur provocó la movilización de diversos cuerpos de emergencia de Tlalnepantla y del grupo especializado Ases de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, ya que fueron alertados sobre una bomba en el estacionamiento del nosocomio, ubicado en la avenida Mario Colín de la colonia El Cortijo.
[...]
Los especialistas en desactivar artefactos explosivos de la policía del Estado de México, acudieron al lugar y, de acuerdo al protocolo y con equipo GT-200, efectuaron la revisión en las instalaciones del hospital.
Tras la auscultación del sanatorio por elementos policiales, no fue localizado algún artefacto explosivo y se reportó a directivos del hospital sin novedad o peligro por posible bomba en el lugar.



Quizá coincida conmigo en que no es nada difícil que aparte de bombas y drogas, también sigan buscando a personas sepultadas con esta basura.

De terror.

A.T.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Entrada invitada: "Una triste historia", por Jesús Yusuf Isa Cuevas

Gracias a un comentario en Facebook donde me lamentaba que el sinvergüenza de René Mey se disponía a lucrar con la masacre de Ayotzinapa, Jesús Yusuf Isa Cuevas se puso en contacto conmigo y me dejó leer un texto donde relata una anécdota personal que involucraba a este tipo y a otro de la misma calaña: Isaac Goiz Durán, el padre de esa estafa —que tristemente se ha colado hasta en universidades públicas— conocida como par biomagnético.

Habiéndolo leído y después de indignarme, enfurecerme y entristecerme a partes iguales, le sugerí a su autor que lo hiciera público, ofreciendo para ello este humilde blog perdido en el ciberespacio. Jesús aceptó la invitación, y gracias a ello podemos leer esto, que pinta de cuerpo entero a estos traficantes del dolor y la ignorancia humana. 

Léanlo, y si les es posible, difúndanlo. La gente merece saberlo.

A.T.

______

Una triste historia

por Jesús Yusuf Isa Cuevas.


El año pasado recibí un email reenviado por Yénika Castillo, mi muy querida amiga de Risaterapia. En ese mensaje, una señora, enterada de la labor que hacemos como Médicos de la Risa, pedía que visitáramos a su hijo ya que se encontraba deprimido porque se le había diagnosticado cáncer. Aunque regularmente no hacemos visitas domiciliarias, organicé un grupo de voluntarios, me puse de acuerdo con aquella señora y un sábado fuimos a hacer nuestra visita. Jaime Mizraín se alegró un poco, pues no recibía muchas amistades. Estuvimos con él poco menos de una hora, platicamos un poco, toqué mi ukulele y nos retiramos. Elisa, la mamá de Mizraín, y Jared, su hermana,  se deshacían en agradecimientos. Ahí pudo terminar la cosa, pero días después pensé que aquel joven de 25 años necesitaba otro tipo de visitas, diferentes a las que hacemos los Médicos de la Risa, así que un día fui a visitarlo personalmente. Ya sin nariz roja platicamos de su trabajo, de sus planes y de otras cosas. Su mamá me dijo que ya me conocían desde hace tiempo, por una vez que fui a tocar al Colegio Hidalgo. Mizraín estaba en la primaria, pero recordaba aquel concierto que les di. Cuando me reconoció como aquel extraño músico que vio años atrás se puso muy contento, así que decidí visitarlo otras veces. Supe que tenía un osteosarcoma en el fémur derecho. Que todo había comenzado con un dolorcillo y un entumecimiento de la pierna. En pláticas posteriores resultó que Elisa conocía a Tere, mi hermana, de cuando habían trabajado juntas en una escuela y le mandó muchos saludos.

Me contaron que Mizraín era vegetariano desde niño, que su padre había muerto de cáncer y que no quería hacer el tratamiento convencional. Él trabajaba en una empresa de gestión telefónica (los que llaman para cobrar a los deudores de los bancos) y contaba con seguro social, por lo que seguía recibiendo su sueldo por incapacidad. Obviamente, en el Seguro querían canalizarlo a Ortopedia y/o Oncología, pero él se rehusaba y daba largas a las citas con los especialistas. Me contaron que estaba haciendo un tratamiento con imanes con un médico de Tlaxcala. Como yo había estado abierto a las terapias alternativas, pensé que aquello tal vez pudiera funcionar.

Un día me llamó Elisa, porque tenían que ir a la terapia de imanes y no tenían quién los llevara. Mizraín ya no podía manejar porque le dolía mover la pierna derecha y Elisa no sabía manejar. Me preguntaron si yo podría llevarlos en su coche. Como era jueves y yo tenía libre los jueves, accedí a hacerlo. Desde aquel primer viaje me ofrecí para llevarlos semanalmente. No sé cuántos viajes hicimos, pero debo admitir que era un paseo agradable: salíamos por ahí de las 9 de la mañana, llegábamos a Tlaxcala cerca de las 11. Yo los esperaba afuera del consultorio tocando el banjo. Salían por ahí de las 12:30 o 13:00, nos parábamos por ahí para comer la comida que Elisa llevaba y regresábamos alrededor de las 3. Me intrigaba saber cómo era aquello de la terapia con imanes, pero ellos me contaban que el doctor les decía que sí se podía curar el cáncer así, que ya había curado a otros pacientes. Yo les decía que por qué no hacía, además de la magnetoterapia, su terapia convencional. Me explicaron que no podía hacerse, que el doctor decía que si recibía quimio al mismo tiempo que los imanes, ésta podría ser muy dañina.

En el consultorio del doctor había cuadros con diplomas de cursos relacionados con terapias alternativas, avalados por la Universidad de Chapingo. Eran muchos los pacientes que llegaban y el consultorio se veía igual que el de un médico convencional. Algunas veces salían y me contaban que en el “escaneo” había salido mejor o peor. Yo pensaba que el “escaneo” era algún tipo de diagnóstico con algún aparato o algo así. Incluso llegué a pensar en llevar a mi amigo Eitan, que padecía insuficiencia renal, para que se atendiera con el mismo médico.

Una vez, el doctor dijo que, para que el tratamiento funcionara mejor, tendrían que aplicarse los imanes con más frecuencia. Diariamente, de ser posible. Como Elisa dijo que no tenía dinero (ni yo tiempo) para acudir diariamente, el doctor dijo que podía enseñarle a algún familiar a colocar los imanes. Mizrain y Elisa me lo propusieron y fui con el doctor a que me enseñara. El procedimiento era simple: se tomaba un imán en forma de disco, muy potente, y se pasaba lentamente por la pierna afectada, mientras el paciente yacía acostado cuidando que ambas piernas estuvieran parejas, checando los talones constantemente. Cuando el imán pasaba por determinados puntos, había una ligera contracción que hacía que la pierna se encogiera. Se pegaba el imán con tela adhesiva, se tomaba otro y se hacía el mismo recorrido, ahora buscando el punto donde la pierna recuperara su longitud original. Se pegaba el nuevo imán, se tomaba otro y se repetía el procedimiento, hasta que la pierna quedaba con varios pares de imanes. Me sorprendía ver como la pierna, efectivamente, se alargaba o acortaba cuando se colocaba el imán en el punto adecuado. Según el doctor, entre más puntos se encontraran, la gravedad de la enfermedad era mayor. Los puntos cambiaban de lugar cada día, por lo que había que hacer dicho tratamiento diariamente, incluso dos veces, una vez en la mañana y otra en la tarde. Deseoso de ayudar a esa familia en desgracia, acudí dos veces al día durante varias semanas a aplicar la terapia.

En una consulta en Tlaxcala, el doctor dijo que el tratamiento estaba funcionando. Que en el “escaneo” ya no aparecía ninguna enfermedad, que el cáncer se estaba retirando y que el hueso estaba sanándose. Elisa y Mizraín salieron sonrientes, bromeando.
Pero no habían pasado ni dos días cuando recibí una llamada a las cuatro de la mañana. Era Jared, hermana de Mizraín, que me llamaba por encargo de Elisa. “Algo” le había pasado a la pierna de Mizraín: durante la noche “tronó” y se deformó. Aquella pierna que según el doctor de Tlaxcala estaba en proceso de sanación, simplemente se fracturó, carcomida por el cáncer. Acudí de inmediato a ver en qué podía ayudar. Elisa trataba desesperadamente de comunicarse con el médico de Tlaxcala y Mizraín miraba su pierna deformada asustado. Pronto llegó otra “doctora” que trabajaba con imanes y que vivía cerca. Propuso hacer un “escaneo” para ver qué era lo que pasaba, a pesar de que era muy obvio que la pierna se había fracturado. Como la pierna derecha estaba afectada, el escaneo no podía realizarse de manera normal, así que propuso utilizar el cuerpo de otra persona como “antena”. Me quedé frío cuando vi como se hacía el “escaneo”: Elisa se acostó y la “doctora” tomó sus tobillos para medir la longitud de las piernas. Luego habló, de manera no muy diferente a como lo haría un médium:
-Estoy con Elisa González para hacer contacto con el cuerpo de Mizraín Salgado… ¿Estoy en contacto con el cuerpo de Mizraín?- Repitió la pregunta varias veces hasta que, según ella, una pierna de Elisa se contrajo para dar una respuesta afirmativa. Cuando se “estableció el contacto” comenzó a decir parejas de órganos que leía de una lista, algo así como “hígado-timo”, “glándula suprarrenal derecha-cerebelo izquierdo”. Cada vez que las piernas se hacían desiguales, ella anotaba con qué par lo había hecho. Después de recorrer su lista de parejas, preguntó varias veces: “¿Es un tumor de cáncer?... ¿Es un tumor de cáncer?”. Hizo algunas anotaciones, e hizo que Elisa se sentara en la cama. Con aire de autoridad dijo:
-Su pierna está fracturada. Pero lo que él tiene no es cáncer…
¿¿¿Qué??? Me pregunté yo. No era necesario haber hecho ningún “escaneo” para ver que la pierna estaba fracturada. ¿Y cómo se atrevía a decir que no era cáncer con base en una pregunta contestada con una supuesta contracción? Exasperado, pero tratando de mantener la calma dije que lo importante era ver qué hacer en ese momento. Sugerí llamar una ambulancia y llevarlo a  Urgencias del Seguro. Mizraín, al borde del llanto, me dijo que no quería ir. Con toda calma le dije que lo que tenía era algo de emergencia, que no podía quedarse acostado con la pierna fracturada. Él temía que, llegando al hospital del Seguro, le amputaran la pierna. Lo traté de calmar diciendo que no harían algo así, que primero le harían estudios. Resignado, aceptó la propuesta. La “doctora” llamó al teléfono de emergencias. Mientras esperábamos que llegara la ambulancia, le pregunté cómo era eso de la terapia de imanes. Como la reconocí como una compañera de generación de la secundaria, también le pregunté que si había estudiado medicina. No, no había estudiado medicina, sino que había tomado un curso con un tal Dr. Goitz, inventor de aquella terapia. Le pregunté acerca del “escaneo” y me dijo que el ADN de las células “quería” hablar y que sólo había que preguntarle. Mi mandíbula inferior cayó hasta el suelo. ¿Preguntarle? ¡Claro!, el ADN se comunicaba con nosotros mediante las contracciones involuntarias de los músculos… Como llegó la ambulancia, ya no pude continuar con la muy científica conversación.

En el Seguro confirmaron lo que había pasado: el fémur se había fracturado espontáneamente a causa del tumor. Un médico le explicó que lo mejor era amputar la pierna para detener el avance del cáncer. Que con una prótesis podría llevar una vida normal… pero que la última palabra la tenían los especialistas, que le harían estudios para ver si era posible salvarle la extremidad. Después de pasar toda la mañana en Urgencias, mientras Elisa hacía trámites administrativos, Mizraín fue llevado en ambulancia al Hospital de Traumatología en el Distrito Federal. Por la tarde me llamó Elisa para decirme que había sido internado para que le hicieran estudios. Me encargó a Luna, su perrita chihuahua, ya que no sabían cuánto tiempo estaría internado…

Intrigado por la conversación con la “doctora”, investigué en internet acerca de la magnetoterapia. Su inventor o descubridor era un tal Doctor Goitz, que, según su página, hizo “investigaciones” acerca de los efectos del magnetismo en el cuerpo humano. Según su teoría, las enfermedades siempre son causadas por cuatro agentes patógenos: bacterias, virus, hongos o parásitos. Aun cuando no se trate de una enfermedad infecciosa, igual la causa es atribuida a uno de estos agentes, los cuales no aparecen en análisis clínicos convencionales porque se “esconden” en algún recoveco del cuerpo. Supongo que el ADN, tan platicador y chismoso, da el pitazo de donde se encuentran los muy malvados y entonces vienen los imanes a romperles su madre…

Por increíble que parezca, el tal Dr. Goitz tiene el aval de la Universidad de Chapingo. También tiene acusaciones en Chile y Costa Rica por fraude. Pero en México tiene su consultorio, tiene seguidores alumnos que lo veneran como un “gurú” e imparte un montón de cursos a estudiantes que no necesariamente tienen que tener estudios de medicina.

Unas tres semanas después, Mizraín fue enviado de regreso a su casa, en espera de los resultados de los estudios. Desde luego, a pesar de lo que el ADN le dijo a la “doctora”, se confirmó el diagnóstico: osteosarcoma. El tratamiento consistiría en quimioterapia para reducir el tumor. Luego tratarían de salvarle la pierna con cirugía. Pero Mizraín, para mi sorpresa, se negó. Quería seguir intentando lo de la magnetoterapia, pero ahora directamente con el mismísimo Dr. Goitz. Los médicos de traumatología aceptaron a regañadientes, dándole plazos para que los estudios radiológicos arrojaran alguna mejoría. Traté de convencerlo, pero fue inútil. Hablé con Elisa y me dijo que no podía hacer nada. Así que buscaron al Dr. Goitz. Afortunadamente, cuando les dio la consulta, yo estaba de viaje. No quería ser partícipe de un acto que, por muy esperanzador que pareciera, me resultaba simplemente estúpido.

Elisa me contó emocionada como fue la consulta: El Dr. Goitz no abrió los sobres donde estaban las radiografías de la pierna de Mizraín. Solamente pasó las manos por encima y supo cómo estaba su caso. La vi tan esperanzada que no me atreví a hacerle ver la idiotez de la situación. El Dr. Goitz, muy precavido, dijo que por qué se habían tardado tanto en irlo a ver, que el “doctor” de Tlaxcala había hecho mal el tratamiento. Pero que trataría de hacer lo que pudiera, aunque sin asegurar nada…

El tiempo siguió pasando y la pierna de Mizraín crecía poco a poco. La misma estructura burocrática del Seguro facilitó que le dieran largas a los médicos que proponían el tratamiento convencional. Incluso los médicos amenazaron con dejar de firmar la incapacidad, con lo que dejarían de pagarle. Pero aun así, pudieron ir “capoteando” la situación, eludiendo la quimioterapia.

La situación familiar no era fácil. Jared, la hermana mayor, trabajaba en el DF en una cadena de tiendas de ropa. Elisa se ayudaba vendiendo joyería de plata y quesos y se iban complementando con el sueldo de Mizraín. Sin embargo, la salud de Elisa se iba deteriorando. Tenía dificultades para caminar por un supuesto dolor de cadera. A veces padecía malestares digestivos y dolores abdominales. Sin embargo, por darle toda la atención a Mizraín, ella misma no se atendía. La “doctora” le ponía imanes para “ayudarla”.

Un día, en una visita que les hice, me dijeron que Mizraín estaba muy animado por una película que había visto. Se llamaba “Más Allá de la Luz” y trataba de un “sanador” que hablaba con los mismísimos ángeles y que tenía el poder de curar proyectando “amor”. Elisa me dijo que dicho sanador, llamado René Mey, estaba de visita en México. Que estaría en Zumpango y que si podría llevarlos…

Mi conciencia me impedía seguirles el juego. Le dije que Mizraín estaba perdiendo tiempo valiosísimo buscando curaciones milagrosas mientras se negaba a la terapia convencional. Le dije lo mismo a Jared y les pedí que hablaran con Mizraín. Ellas me dijeron que no podían hacer nada. Elisa me rogó que las llevara a Zumpango, que eso lo mantenía muy animado…

Antes de ir a Zumpango, por azares de mi trabajo como músico, fui a caer a la casa de un pianista cuya esposa, miren nomás qué casualidad, era la productora de la película “Más Allá de la Luz”. En una lujosa casa de Tepoztlán, Mor., la meca del New Age en México, departían varias personas, hablando muy animadas de ganancias y negocios que avanzaban. Entonces me di cuenta que hablaban de la misma película. Pregunté de manera despistada quién era el tal René Mey. Casi me pegan:
-¿No lo conoces?!! Es un sanador im-pre-sio-nan-te… Además, como es un ser de luz, no pide nada a cambio, todo lo da generosamente…

Observé a los que estaban ahí: un francés que resultó ser el director de la película, huésped de Paul, el pianista y su esposa María Eugenia, una mujer guapa aunque flaca y huesuda, que por no sé qué razón, me cayó mal. Estaba un señor como de unos 60 años, que hablaba mucho e insistía en hacer chistes malos. Paul, musitó a mi oído:
-¿Sabes quién es él?
-No…
-¡Es Carlos Martínez!
-¿?
-¿No sabes quién es Carlos Martínez?
-No…
-¡Es el “contactado” más importante del mundo! ¡Es reconocido por la NASA!
Para los que no lo saben, un “contactado” es una persona que ha tenido contacto con seres de otros planetas. El tal Carlos Martínez, hace años, afirmó haber visto un OVNI al que le tomó un video borroso y confuso (¡por supuesto!). También afirmó que a partir de esa experiencia, los extraterrestres se comunicaban con él (¿Para qué? ¿Para que les cuente sus chistes malos?). Este señor vivía de dar conferencias a crédulos, mostrando la “evidencia” de su video y era socio de la dichosa película “Más Allá de la Luz”. (Pregunta: si Carlos Martínez habla con extraterrestres y René Mey con los ángeles, ¿pueden comunicar a los extraterrestres con los ángeles? ¿De qué hablarían?: “Blip blip… hola Gabriel, quióbo Zamael. El otro día, cuando estacionaba el OVNI, los vi sentados en una nube…Y qué tal ¿mucha turbulencia?”).

También estaba una chica guapa pero no muy inteligente, seguidora fanática del tal René Mey y, según ella, era evidencia viva de que la magnetoterapia del Dr. Goitz la había salvado de una leucemia galopante. Mencionaron que el sanador estaría próximamente en Zumpango. Como si nada, dije que llevaría a un amigo con cáncer…
-Pero claro! ¡Él puede curarlo!...
Maria Eugenia decía que también ella se comunicaba con los ángeles. Es más: le inspiraban canciones que Paul arreglaba, grababan y vendían en CDs . Se hacía llamar algo así como “Azmari: la voz de los ángeles”. Las canciones eran de lo más fresa que puedan imaginar. Pensé que los ángeles que la inspiraban tenían un gusto musical muy pinche…
Más tarde, Paul, casi en secreto, me dijo:
-Estoy convenciendo a Carlos Martínez para que me presente… -bajó la voz en tono misterioso y miró a los lados, como evitando oídos indiscretos-
-…a sus hermanos mayores…
Se refería, sin duda, a los extraterrestres. Supongo que sus consanguíneos terrestres no serían mucho más simpáticos que él.
Tiempo después me enteré que Maria Eugenia, “Azmari: la voz de los ángeles” le ponía los cuernos a Paul con su huésped, el francés “cineasta”. ¡Qué angélicos y espirituales!

Convencido que había caído en una olla de imbéciles, pensé en el drama de Mizraín esperanzado en un farsante embaucador. Sin embargo, en contra de todas mis convicciones, accedí a llevarlos a Zumpango, donde René Mey daría una conferencia, una sesión de “sanación” y un taller de meditación.

En mi coche fuimos Mizraín y Fanny, su novia, Elisa, Jared y yo. Todos iban muy contentos de poder ir a conocer a tan “ilustre” personaje. Yo ya había investigado lo que se decía en internet del tal sanador. Me enteré que en Francia, su país de origen, tenía problemas judiciales por fraude. Sin embargo, no quería ser un aguafiestas y fui con mi mejor cara. El evento se realizaría en un lugar donde se hacen eventos como retiros y convenciones. Llegamos y el lugar estaba atiborrado. Había muchas personas con muletas y sillas de ruedas. La conferencia ya había comenzado. René Mey, un hombre calvo cercano a los 60 años, sin ningún rasgo sobresaliente ni personalidad carismática, hablaba con un español difícil de entender por el fuerte acento francés. Lo que decía era el mismo rollo que puede encontrarse en cualquier libro de autosuperación. Lo curioso era que decía que todas esas tonterías se las habían transmitido los ángeles. Dijo que también le hablaban los animales y las plantas y que todo se resumía al amor, que el amor lo podía todo… Una lágrima asomó a mis ojos y se arrojó por el abismo de mi cachete izquierdo al escuchar aquellas profundísimas palabras…

Una gorda vestida de blanco dijo por micrófono que a continuación se realizaría la “sanación”. Rene Mey volvió a tomar el micrófono y dijo que sus “terapeutas” pasarían repartiendo unos papeles para que cada quién anotara su deseo. Cuando todos los asistentes tuvieron su papel y un lápiz, pidió que cada quién, desde lo más profundo de su corazón, anotara lo que más deseara en ese momento. No quise quedarme fuera, así que también pedí papelito y anoté, con mi mayor sinceridad, el deseo que en ese momento me invadía con fuerza. Anoté: “Deseo que se acaben los farsantes como René Mey, que solo vienen a embaucar a los crédulos y a aprovecharse de ellos”. Pidió que colocáramos el papel sobre el corazón y pensáramos “con fuerza” en nuestro deseo (¿y cómo carajos se piensa “con fuerza”? ¿pujando? ¿apretando los ojos y poniendo cara de haber chupado un limón?). Seguí sus instrucciones al pie de la letra. Luego dijo que pusiéramos el papel doblado en la mano derecha y que, con esa misma mano, tomáramos la mano izquierda de la persona más próxima, para hacer una cadena con todos los asistentes para que así le fueran “transmitidos” todos los deseos. René tomo con ambas manos la mano de la persona en el extremo de la cadena y supongo que pensó con mucha “fuerza”, porque puso cara de estar cagando una sandía…

Luego, anunció que sus “terapeutas”, puras gordas vestidas de blanco, pasarían a recoger los papelitos (¡cómo! ¿Qué no le habían sido ya transmitidos?) con dos bolsas. En una, había que poner el papelito y en la otra, un donativo voluntario. Muy oportunamente repetía que “así como se diera, se recibiría”. ¡Ah, qué ser de luz tan generoso! Puse mi papelito en una bolsa y simulé poner una moneda de diez pesos. Cuando terminó la recolección, vaciaron la bolsa de papelitos en un cesto. La bolsa del dinero no la vi más. Por un momento pensé que haría algún acto de adivinación con los papelitos, pero no hizo nada. Sólo pusieron la cesta en el estrado. Luego  pidió que se acercaran todos los niños presentes. Se sentó con los pies cruzados en un cojín y pidió que sentaran a los niños a su alrededor. Otra vez imaginé que haría algún acto de magia, pero volvió a decepcionarme. Dijo que meditaría acompañado de la energía de los niños, que dócilmente se sentaron a su alrededor. Tal vez esperaban que repartiera dulces o globos en forma de perrito o algo así, pero nada. Sólo “meditó” inmóvil mientras los niños se impacientaban. Cuando abrió los ojos y se levantó, puso cara de imagen de San Martín de Porres. Las gordas retiraron a los niños y pidieron que se formaran en orden, porque había llegado el momento tan esperado en que René tocaría a los asistentes. Pidieron que no se amontonaran, que René pasaría con todos.

Ayudé a acomodar a Mizrain en una silla, sosteniendo sus muletas a su lado. René comenzó a recorrer las filas. Detrás de cada persona que tocaba, estaban dos gordas para “ayudar”. Una mujer lloró histéricamente cuando fue tocada. Otras personas caían hacia atrás y se quedaban sentadas, llorando o en silencio. Cuando estuvo frente a mí, pensé “con fuerza” en mi deseo, a ver si lo captaba. Digo: si habla con los ángeles, seguro podrá leer mi pensamiento. Pero no. Ni cuenta se dio. Sólo puso su mano en mi cabeza mientras las gordas me jalaban de los hombros para sentarme. Caí en la cuenta de cuál era su función: jalar a las personas para que pareciera que “caían” al toque de sus manos. Tocó a Mizraín en la cabeza y luego estuvo toqueteándole la pierna enferma, con cara de pujido. Luego tocó a Elisa, que lloraba en silencio…

Sentí rabia, impotencia, enojo… Aquellas personas, con muy poco sentido común, iban a que ese farsante las “curara”. Vi a unos padres, esperanzados, pidiendo que tocara a su hijo, un niño con una grave parálisis. Sillas de ruedas, muletas, bastones, personas sin pelo, personas con sondas, todo tipo de enfermos esperando que la solución de sus problemas viniera de ese timador. No hubo ningún milagro, ningún paralítico se levantó de su silla, nada…

Cuando terminó el recorrido, anunciaron que las personas que desearan tomar el taller de meditación, podrían inscribirse mediante el pago de $600. Una vez que tomaran dicho taller, estarían calificadas para abrir su propio “Centro René Mey” y dar “terapias”. Por eso anunciaban que había miles de “Centros René Mey” alrededor del mundo… Mizraín dijo estar cansado y que quería regresar ya. No quiso ver los videos y los libros que se vendían “como pan caliente” Me pareció ver una mirada entristecida. Durante el trayecto de regreso, no hablamos de lo ocurrido…

La siguiente vez que los visité, Elisa estaba enferma. Tenía dolores abdominales y no podía caminar. Tenía que ser sometida a una cirugía. No sé exactamente cuál era su enfermedad. Sólo sé que la operación se complicó, la condición de Elisa se fue agravando y tuvo que ser internada en terapia intensiva. Por si las cosas no estuvieran lo suficientemente mal, Jared fue despedida de su empleo. Demasiado agobiada para pelear, aceptó lo que le dieron de liquidación y se regresó a Pachuca. Ahora ella tenía  que hacerse cargo de los dos enfermos.

Mizraín me dijo un día:
-Dicen que la vida a veces nos da una patada en los huevos… Bueno, pues este es uno de esos momentos…
Su condición fue empeorando y necesitaba ayuda para incorporarse en la cama. Levantarse para ir al baño lo agotaba. Aun así, él se encargaba de hacer llamadas telefónicas relacionadas con la atención a su mamá. Lo ayudaba Fanny, su novia, que no se le despegaba nunca. Su pierna había crecido de manera monstruosa.
Yo quería visitar a Elisa, pero estuvo más de un mes en terapia intensiva. Cuando salió me avisaron que ya estaba mejorando y que ya podía visitarla. Era jueves. Me organicé mentalmente y decidí que el lunes la visitaría. Mizraín me dijo:
-Ya no puedo más. Quiero que me quiten la pierna. Quería intentar otras terapias, pero ya no puedo. Me quiero internar mañana. ¿Podrías llevarme en tu coche? Si pido la ambulancia, esto se va a tardar más… Recuerdo que tosió muy fuerte. Lo miré temiendo algo peor. Pareció leerme el pensamiento:
-Además, ya tengo el cáncer en los pulmones…
Quedé de acuerdo para pasar al día siguiente a las cinco de la mañana para llevarlo al Centro Médico. Más tarde me llamó y me dijo que un vecino se había ofrecido a llevarlo, así que ya no era necesaria mi ayuda. Ese mismo día, ya cerca de las 12 de la noche, recibí un mensaje suyo. Pensé que el vecino le había quedado mal. El mensaje decía: “Amigo, mi mamá acaba de fallecer”.

Lo llame de inmediato, pero no contestó. Le mandé un mensaje y le dije que continuara con sus planes de internarse. Al día siguiente muy temprano me llamó Jared para decirme dónde sería velada su mamá. Me dijo que Mizraín se había puesto muy mal y que el vecino lo había llevado a internarse. Ese mismo día, después del sepelio, lo alcancé en el hospital y de inmediato comenzaron a prepararlo para operarlo. Al día siguiente me avisó que lo operarían en las siguientes 24 horas, que todo estaba listo.

La operación salió bien, aunque le amputaron la pierna hasta la ingle. Además, con la operación y el cáncer, los pulmones se le llenaron de líquido, lo que le hacía que respirara desesperadamente a jadeos. Lo punzaron y le extrajeron más de un litro de líquido. Jared me pidió que me hiciera cargo de Luna, la perrita y que hiciera unos trámites en el Seguro de Pachuca. Cuando regresé a visitarlo, ya estaba un poco mejor. Me dijo entonces que, a pesar de todo lo malo, quería darme una buena noticia: Fanny estaba embarazada y sería papá. Lo felicité y le dije que la vida compensaba siempre. Me dijo que ahora tenía un motivo para luchar, para darle la batalla a la enfermedad. Quería conocer a su hijo y quería verlo crecer…

Estuvo varios días internado hasta que lo mandaron a su casa. Yo tuve trabajo, así que me mantuve sólo en contacto telefónico por varios días. Supe que pronto comenzarían las quimioterapias, aquello a lo que tanto temía, pues había visto a su padre sufrir unas quimios que resultaron inútiles y sólo prolongaron su agonía. Le pregunté a Jared si no necesitaban nada y me dijo que no, que la ambulancia lo recogería y lo regresaría cada vez que hubiera sesión de quimio. También le pregunté por el embarazo de Fanny. No había tal. Mizraín se quedaba sin su motivo para luchar…
Un día, muy temprano, Mizraín me llamó muy preocupado: Lunita, su perrita se había salido y había huido cuando lo sacaban para subirlo a la ambulancia. Por supuesto, no podían ir a buscarla y me pidió que lo ayudara. Yo había dejado a Alis, mi esposa, en su escuela, así que de inmediato fui a su casa. Por fortuna, no me costó trabajo encontrar a la huidiza perrita. La llevé a su casa, la metí y la dejé bien instalada.

Pasaron otras semanas en las que intercambiábamos mensajes. Me hice el propósito de ir a visitarlo personalmente. Pero fue tarde. Una noche, Jared me llamó y me dijo:
-Te hablo para avisarte que Mizraín murió ayer. Simplemente no despertó. Ya lo cremamos…
Me quedé helado, pensando en la inmensa y pesada soledad de Jared. En unas cuantas semanas había perdido a su familia, a su mamá y a su único hermano. Le dije que si no necesitaba nada. Estaba yo en vísperas de un viaje a Brasil. Le dije que cuando regresara la buscaría. Tenía pensado que, cuando pasara un tiempo prudente de luto, podría ayudarla a conseguir un trabajo. Pensé en hablar con David Maawad, un empresario textil al que le doy clase de saxofón. No sería muy difícil: Jared se había graduado con honores del ITESM y tenía experiencia en la producción de ropa.

Cuando regresé de Brasil, tuve una semana un tanto ajetreada, pues volvería a salir de viaje. Me prometí a mí mismo ir a visitarla cuando regresara de ese otro viaje. Le mandé un mensaje saludándola y y diciéndole que contara conmigo y cosas así. Solo contestó con un lacónico “gracias”. Pensé que la muerte de Mizraín sería el punto final de esta historia, que Jared, con ayuda de tíos y primos, reharía su vida. Pero me equivoqué.

Estaba yo en Nogales en un viaje de trabajo cuando recibí, en la madrugada, una llamada en mi celular. El identificador marcaba precisamente el teléfono de Jared.
-Hola Jared ¿Necesitas algo?- pregunté mientras pensaba en cómo ayudarla si yo no estaba en Pachuca…
-No soy Jared. Soy su prima. Le llamo para avisarle que Jared acaba de fallecer…
¿Qué? ¿Cómo? No entendía que ocurría…
-Pero… ¿qué pasó?
-Jared padecía lupus. La internaron hace unos días y hoy murió…

No pude contenerme y lloré. Lloré por Mizraín, un joven con sueños y aspiraciones cuya vida se truncó, no sólo a causa del cáncer, sino tal vez por la irresponsabilidad de “magnetoterapeutas” y sanadores. Lloré por Elisa, una mujer entregada a cuidar a sus hijos celosamente. Lloré por Jared, la última en irse de la familia… Pensé que tal vez había sido lo mejor, pues sin padre, sin madre y sin hermano, quedaba sola.

Me reproché no haber hecho más por ellos. Me reproché no haber sido más firme en desenmascarar la farsa de la dizque terapia con imanes. Me reproché haber pospuesto tres veces mi visita, primero con Elisa, luego con Mizraín y finalmente con Jared. Ahora, toda aquella familia con la que sin querer me involucré, todos ellos, se fueron. Una familia entera se extinguió sin que pudiera hacer nada por evitarlo. Todo en unas cuantas semanas.

Quisiera echar el tiempo para atrás para poder ir a visitarlos, pero ya no es posible. La casa está sola. Me preocupaba mucho la suerte de Lunita, la chihuahua, que quedaba en el desamparo, pero me dijeron que la adoptaría un primo de ellos. Dicen que los perritos, a veces, cuando pierden a sus dueños, se mueren de tristeza. Ahora se, de primera mano, que la gente también puede morirse de tristeza. Dicen que Jared murió de lupus. Puede ser, pero yo creo que Jared murió de tristeza…

Septiembre de 2011.

jueves, 8 de enero de 2015

Y a pesar de todo, en el Estado de México todavía usan el GT200

Una vez más, cuando pensaba que el tema de los "detectores moleculares" había pasado a mejor vida, me encuentro una nota que me lleva a enterarme de que no, que todavía hay policías estatales —cuando menos— que siguen confiando en estos juguetes inservibles para "detectar".

Tal es el caso de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México, de la cual escribimos aquí mismo hace ya varios años cuando era conocida como Agencia de Seguridad Estatal y Enrique Peña Nieto era gobernador de ese estado, que había comprado varios de estos dispositivos, y que hace unos días, el 4 de enero de 2015, aunque suene increíble, los volvió a emplear para buscar explosivos en Chalco, como se puede leer aquí:

"Más tarde, arribaron más miembros del agrupamiento ASES con un detector de explosivos moleculares."

O mejor aún, por acá:

"El policía Julio Cesar Gonzales Garcia del agrupamiento (ASES), a bordo de la patrulla eco 07884, con cinco elementos, llegó una olla y el G.T.-2 (detector de explosivos moleculares), con la que inmediatamente aplica las medidas de seguridad."


Si eso de "detector de explosivos moleculares" o "G.T.-2" no lo dejan con la certeza de que se trate, en efecto, de nuestro bien conocido GT200, entonces vayamos a las imágenes. Aquí puede ver un video donde se puede ver perfectamente que se trata del aparato engañabobos que vendía Gary Bolton —y, que no se olvide, distribuídos en México por Hugo Fernández Solar de Segtec S.A. de C.V.— antes de que lo metieran a la cárcel por fraude:




Por lo pronto y aprovechando que los involucrados tienen cuenta en Twitter, entre otras cosas les he preguntado Eruviel Ávila —gobernador del estado—, a Damián Canales Mena —titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México— y de paso al inocente que maneja la cuenta de esa secretaría —en una de esas le avisa a sus compañeros que, aparte de hacer un ridículo de proporciones godzillianas están arriesgando sus vidas y las de quienes se supone protegen—, que qué planean hacer sobre esto:




Aunque, como también dije por allá, tomando en cuenta que Damián Canales Mena en sus tiempos de secretario de seguridad pública en Hidalgo ya presumía sus "detectores moleculares" —no los GT200, sino los ADE651 que vendía Jim McCormick ahora también preso por fraude—, la verdad es que no espero nada.

A.T.
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P.D. Nos faltan 43 (y varios miles más).

viernes, 3 de octubre de 2014

Samuel y Joan Tree, fabricantes del Alpha 6, condenados

A diferencia de Simon Sherrard, cuyos abogados se las ingeniaron para que durante su juicio el jurado lo encontrara inocente, el matrimonio Tree no tuvo tanta suerte pues como comentamos en agosto, Samuel y Joan fueron declarados culpables de fraude por fabricar el Alpha 6, uno de las tantas varitas de zahorí que pululán por ahí y que se ofrecen a los incautos como "detectores remotos de sustancias", y que por cierto, se vendía en México como, entre otras cosas, detector del virus de la invluenza porcina.

Faltaba sólo saber cuánto tiempo les iban y dar y hoy, gracias a esta nota de la BBC, nos enteramos: 3 años de prisión a Samuel Tree y 300 horas de trabajo comunitario a Joan.

Por mi parte, le dejo mi traducción de esta nota de Court News:



Octubre 3, 2014

TREE: PENSIONADO ENCARLELADO POR DETECTORES DE BOMBAS DE "ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS"

BENFORD, DUNSTABLE

Un pensionado que decía que sus detectores de bombas de "Alicia en el país de las maravillas" podrían localizar a la estudiante perdida Madeleine McCann fue encarcelado por un total de tres años y medio.

Samuel Tree, 67, y su esposa Joan, 62, eran parte de una banda de estafadores que hiciern más de 100 mil libras vendiendo dispositivos falsos que pusieron en riesgo la vida de soldados británicos.

Entre los dichos absurdos sobre estos detectores estaba el que podían oler marfil oculto hasta una distancia de 4.8 kilómetros.

Los Tree también insistieron en que habían rastreado la extraviada de tres años a un lugar en la autopista M48. 



Tomando en cuenta la edad de Samuel (68 años), creo que tres años son bastantes. Ya quisiera yo ver a ciertos estafadores de este lado del charco por lo menos acusados.

Sí, soy un inocente.

A.T.

sábado, 2 de agosto de 2014

Joan y Samuel Tree, fabricantes del Alpha 6, culpables de fraude

En junio del año pasado comentamos que Simon Sherrard, fabricante del Alpha 6, uno de los fraudulentos detectores moleculares fabricados en el Reino Unido y pariente directo de nuestro conocido GT200, había conseguido ser declarado inocente, y que a sus socios, Joan y Samuel Tree, tenìan que volver a ser juzgados pues el jurado original no llegó a ninguna conclusión respecto a su culpabilidad o inocencia.

Hace un par de días me enteré gracias a un tuit de Luis Mochán y un mensaje de Peter con un enlace a su blog, que el nuevo juicio ya había concluído y que, contrario a lo que temíamos, ahora sí encontraron culpables de fraude a este par.

Como siempre, dejo aquí la traducción de la nota de Court News UK:


TREE: CONVICTA PAREJA FABRICANTE DE DETECTORES FALSOS


DUNSTABLE; HAMPSTEAD; GOSPORT; LANGPORT; CHATHAM

Cinco estafadores obtuvieron más de 100 millones de libras vendiendo un falso detector de bombas alrrededor del mundo, lo cual puso en riesgo la vida de soldados británicos. Jim McCormick, Gary Bolton, ambos de 58 años, Anthony Williamsonn de 59 y el matrimonio de Samuel y Joan Tree engañaron a gobiernos, ejércitos y hasta a la Organización de las Naciones Unidas para que les compraran sus inútiles dispositivos. Los estafadores hacían fantásticas afirmaciones sobre sus productos, que podían localizar explosivos, drogas y hasta marfil a distancias mayores a 4.8 km, engatuzando a clientes potenciales con ciencia inventada. Samuel Tree, 67, y su esposa Joan, 62, hicieron la extravagante afirmación de que habían rastreado a la extraviada Madeleine McCann hasta la autopista M48 en un intento de defender el detector falso. El dispositivo que ha sido vendido por varios miles de libras fue expuesto como un localizador de pelotas de golf modificado o varita de zahorí modernizada, construido en un cobertizo por sólo un par de libras.




No está de más que nos recuerden que Gary Bolton, y Jim McCormick , fabricantes del GT200 y el ADE651 respectivamente, han sido declarados culpable por vender esos juguetes inútiles, pues parece que por estos lares la Sedena, aunque dicen que ya no, lo sigue usando al menos, para buscar cadáveres. Sólo espero que no quieran seguir utilizándolo para búsqueda y rescate...

Por cierto, en la entrada del blog de Peter se menciona que el este detector fue comprado en México. Eso es nuevo para mí, sabía que ABA Representaciones y Servicios —ahora ABA Seguridad—, vendía el Alpha 6 y algún otro del estilo, pero nunca supe que alguien lo comprara. Quizá durante el juicio salieron datos al respecto.

Si así fue, sería interesante tener acceso a ellos.

A.T.

sábado, 17 de mayo de 2014

Increíble pero cierto: en Chiapas siguen usando el GT200

Sí, Raciel López Salazar, el titular de la Procuraduría General de Justicia de Chiapas advirtió en agosto de 2013 que en ese estado iban a seguir usando sus fraudulentos detectores moleculares GT200 porque, de alguna manera que escaba a mi comprensión, allá sí funcionaban:

“Para nosotros nos ha funcionado, hemos detectado explosivos, droga, armas, son de mucha utilidad, fueron adquiridos durante el gobierno de Juan José Sabines, en el marco del programa Por un Chiapas aun más Seguro”

[...]

“pero lo importante es que sí funcionan, y que este aparato no entra en el catálogo que expertos internacionales han mencionado que no sirven”

Sí, en diciembre comprobamos que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado de Chiapas los seguia usando en su programa de "mochila segura".

Sin embargo, en marzo de este año, al realizar una búsqueda sobre el tema en el sitio web de la SSyPC, no pude hallar referencias recientes al GT200, y por ello tuve la esperanza de que al fin, habían entrado en razón y que silenciosamente, para evitar —más— vergüenzas, los habían puesto fuera de servicio. Esperanza que, como se puede imaginar, resultó vana. Ayer me enteré, gracias a Alerta Chiapas, que la policía chiapaneca sigue usándolo, como en esta amenaza de bomba en las oficinas de la Subsecretaría de Educación Federalizada, en Tuxtla Gutiérrez:


Foto: Alerta Chiapas

Por supesto, la prensa local no ha mencionado nada acerca de que sus autoridades siguen buscando bombas con una inútil varita de zahorí cuyo fabricante está cumpliendo una pena de prisión por fraude, por no mencionar que sus distribuidores en México, Segtec S.A. de C.V., se han desentendido por completo de ella.

Será que no es de interés público, supongo.

A.T.

lunes, 5 de mayo de 2014

La Lista de la Vergüenza, capítulo México

Lo adelantaba crípticamente en Twitter, y ya es un hecho: siguiendo el ejemplo de Fernando Frías, al fin me decidí a copiar su —gran— idea de La Lista de la Vergüenza, pero, como es obvio, dedicada a México.

Con ustedes:






A ver qué tal me va...

A.T.

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P.D. Si sabe de algún curso que crea que merece ser incluído, pase el soplo por Twitter en: @L_verguenza_MX.

miércoles, 30 de abril de 2014

¿El GT200 en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo?

Sí, ése parece ser el caso de acuerdo a esta dura nota de Carlos Narváez publicada en NoticiasCN en octubre del año pasado y que yo acabo de descubrir hace apenas unas horas:

"Para finales de 2011, Filiberto Martínez Méndez –el peor presidente municipal de Solidaridad-, anunciaba con “bombos y platillos” la colocación de puestos de control a las entradas y salidas de la ciudad, dotados con tecnología de punta que serían capaces de detectar armas, enervantes y ¡hasta bombas!, con una inversión de 140 millones de pesos."

[...]

"Desde hace más de dos años estos artefactos y los costos de los mismos, se mantienen herméticamente en secreto, ninguna autoridad de la pasada administración dio la cara y se escudaron en que el argumento de que era “información confidencial”.

Sin embargo fuentes cercanas al Cabildo aseguran que el gobierno de Filiberto Martínez, el Enano Farsante, adquirió alrededor de ocho artefactos detectores moleculares que supuestamente localizan drogas, armas y explosivos. Sus creadores lo comercializan con el nombre de GT200; los soldados lo llaman la Ouija del Diablo."

[...]

"Los regidores entrevistados aseguran que Filiberto Martínez, actual diputado local por Tulum y parte de Solidaridad, tenía conocimiento de esa situación [que ya se había publicado en la prensa que el GT200 era una estafa], no obstante adquirió esos artefactos fraudulentos, con altos costos para la seguridad de los Solidarenses."


Creo que, a menos que se emita algún comunicado negando la compra de estas varitas de zahorí,  no es descabellado asumir que el gobierno del municipio de Solidaridad fue una más de las víctimas de Segtec S.A. de C.V., los vendedores del GT200 en México. Siendo así, no puedo sino hacer que hacer notar que estaríamos ante un caso más donde una autoridad, en este caso el mentado Filiberto Martínez, decidió hacer caso omiso a las críticas y compró ocho unidades de esta basura.

Para variar. Sólo para variar.

A.T.

lunes, 24 de marzo de 2014

El GT200 en San Luis Potosí

Acaba de llegar a mis manos virtuales un enlace para acceder al PDF del contrato DGA-DCO-co139-IR-00044-13-A del gobierno de San Luis Potosí para adquirir para su Secretaría de Seguridad Pública uno de los fraudulentos detectores moleculares GT200 vendidos —hasta hace poco— en México por la empresa Segtec S.A. de C.V.

Por lo que se puede leer en el contrato, el pedido del aparato fue por parte de Joel Melgar Arredondo, titular de la SSP. Esto es interesante porque se señala que lo solicitó el 5 de abril de 2013, cuando el escándalo de este fraude ya era bastante conocido —vamos, que desde 2010 ya habían allanado las instalaciones de Global Technical Ltd., los fabricantes británicos, y en 2012 Gary Bolton y otros habían sido arrestados, por poner sólo un par de ejemplos— y sin embargo y para variar, el jefe de la policía no tenía idea de qué era lo quería comprar, por no mencionar que el trácala de Hugo Fernández Solar seguía haciéndose el que no sabía nada de esto mientras seguía vendiéndolo como si tal cosa.

También es interesante ver que se menciona que dado que éste era un "segundo procedimiento", se autorizó la adjudicación directa y se emitió la orden de compra 13-1389 del 13 de junio de 2013 a favor de Segtec por un Sistema de detección molecular GT200. Es decir, aparte del aparatejo correspondiente a este contrato, el gobierno de San Luis Potosí ya había comprado al menos otro.

Si se pregunta cuánto fue lo que pagaron los contribuyentes de San Luis Potosí por esta inútil varita de zahorí disfrazada de aparato de alta tecnología, permítame sacarlo de la duda: $520,260.00 con todo e impuestos. Por la(s) otra(s) sólo queda especular.

Para el archivo, le dejo aquí el contrato, junto con el enlace original.

A.T.




domingo, 5 de enero de 2014

Sí, parece que en Oaxaca usan el "detector molecular" GT200

Me preguntaba en mayo de 2011 si en Oaxaca, la Secretaría de Seguridad Pública del estado había sido una de las tantas víctimas de los estafadores de Segtec S.A. de C.V., quienes dirigidos por Hugo Fernández Solar vendían hasta hace poco y en exclusiva, el fraudulento "detector molecular" GT200 fabricado por la compañía británica Global Technical Ltd. y cuyo cabecilla, Gary Bolton, ha sido condenado a siete años a la sombra por vender esas inútiles varitas de zahorí con ínfulas de aparato de alta tecnología.

Pues bien, parece ser que sí. La SSP de Oaxaca usa los GT200. O al menos, hasta octubre de 2013 los seguía usando, como se lee en esta nota de Luis Gerónimo en Quadratín Oaxaca:

"Inicia Seguridad Pública operativo de vigilancia en Oaxaca
30/octubre/2013 19:34
Luis Jerónimo / Quadratín

OAXACA, Oax. 30 de octubre de 2013 (Quadratín).-La Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, inició este miércoles el operativo “Todos los Santos 2013” que funcionará hasta el tres de noviembre cuando haya finalizado la celebración. El titular de la instancia, Marco Tulio López Escamilla informó que  más de 500 elementos con 60 unidades de motor, brindarán seguridad tanto en la capital como al interior de Oaxaca. 
[...]
 El operativo se mantendrá las 24 horas y se integrarán agrupamientos para realizar patrullajes pie-tierra y motorizados, así como revisiones con binomios caninos y GT-200."


No tengo manera de saber si al día de hoy lo siguen empleando, pero tomando en cuenta que la nota es de apenas octubre del año pasado, cuando ya había pasado tooodo lo que mencioné en una entrada anterior y sobre todo, la más que probada estulticia e impermeabilización a la razón de nuestras autoridades, al menos yo no dudo que así como Raciel López Salazar y Jorge Luis Llaven Abarca, titulares en  Chiapas de la Procuraduría de Justicia y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana respectivamente, Marco Tulio López Escamilla, en ese entonces titular de la SSPO y ahora flamante Comisario de Seguridad Pública de la Zona Pacifico Sur, haya decidido ignorar ya no las críticas sino los hechos duros sobre el fraude de estos juguetes engañabobos y en cambio, seguir usándolos como si tal cosa. Y hasta que no se demuestre lo contrario, es de suponer que su relevo en la SSPO, Alberto Esteva Salinas, seguirá por ese camino.

¿O usted qué cree?

A.T.

domingo, 8 de diciembre de 2013

En Chiapas siguen utilizando el fraudulento detector molecular GT200

Sin duda, más de uno de los ocasionales lectores de este humilde blog perdido en el ciberespacio se va a quedar con la boca abierta, pero me temo que el título de esta entrada es verdad: en Chiapas  siguen utilizando el fraudulento detector molecular GT200. A pesar de todo.

Y por todo me refiero, por ejemplo, a que Luis Mochán demostró en teoría y experimentalmente —como también hicieron en Tailandia—, que no sirve; se ha mostrado en público en Tailandia y ante la corte británica que se trata de un juguete de plástico hueco, sin ningún componente de ningún tipo en su interior, y esa misma corte condenó a siete años de prisión a Gary Bolton, cabecilla de Global Technical Ltd, los fabricantes; sus distribuidores en México, Segtec S.A de C.V. se han desentendido por completo de su otrora maravilloso equipo; estalló al fin un pequeño escándalo mediático y gracias a ello hasta la Secretaría de la Defensa Nacional —que ya es decir— ha decidido embodegarlos.

Todo esto no ha sido suficiente para que en el gobierno de Chiapas admitan que les vieron la cara. Y no es que sorprenda, al menos no demasiado. Recordemos que apenas en agosto y a raíz del mencionado escándalo mediático, el titular de la Procuraduría General de Justicia de Chiapas, Raciel López Salazar, declaró que sus GT200, a diferencia de los del resto de mundo, sí servían. Y parece que lo mismo opina Jorge Luis Llaven Abarca, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado de Chiapas, pues sigue mandando a sus muchachos a hacer el ridículo ante los chamacos en su famoso programa "mochila segura", como se puede ver —que no leer, puesto que a diferencia de otras ocasiones, ahora han evitado mencionar al GT200 por su nombre— en este boletín del 8 de noviembre de este año, del cual, para mayor gloria, copio aquí la foto:


Chiapas: realidad alterna


Es probable que no sólo en Chiapas se sigan usando estos juguetes, por ejemplo hace unos días Edgar Khonde mencionó en Twitter haber estado en un retén en Querétaro donde la Policía Federal había empleado el GT200, aunque sospecho que en realidad fue la policía queretana —de la que, como la gran mayoría de sus usuarios en México, no sabemos si los ha desechado o no—, puesto que la PF, fuera de algunas pruebas, parece ser que nunca los llegó a usar formalmente.

Visto lo anterior no deja de ser hasta cierto punto de admirar la actitud de Mario Anguiano Moreno, gobernador de Colima y durante años ferviente defensor de las bondades del ADE651 —uno de los clones del GT200 y cuyo fabricante, Jim McCormick, también fue condenado a 10 años de prisión hasta que le demostraron experimentalmente su completa inutilidad.

Por lo pronto y mientras se confirma si los siguen usando en otros lados, vayan mis condolencias a la pobre gente de Chiapas.

A.T.

domingo, 1 de diciembre de 2013

La Ouija del Diablo, de Carlos Galindo

La Ouija del Diablo, de Carlos GalindoSe presentó en sociedad desde septiembre, y aunque yo lo había recomendado por aquí, por allá y por acullá, hasta hoy se me hizo al fin tener entre mis manos un ejemplar de La Ouija del Diablo, crónica de un fraude en la guerra contra el narco y otros fragmentos de ciencia, de Carlos Galindo. Se trata de un libro donde se resume de manera genial el fraude del mal llamado detector molecular GT200 que tanto hemos comentado en este humilde blog perdido en el ciberespacio. Pero eso no es todo, pues aprovechando el viaje, el autor se suelta el pelo y nos receta muchos temas más. Para darse una mejor idea de su contenido, le recomiendo que lea lo que Martín Bonfil Olivera escribió al respecto en su blog

Por cierto, y como egonota al margen, tanto Bonfil como Luis Mochán y su seguro servidor somos mencionados por Galindo como los cruzados contra este aparatejo.

Debo mencionar que Galindo se había comunicado desde hace ya algún tiempo conmigo porque quería regalármelo —detalle que me sorprendió bastante y agradezco más—, pero por una u otra cosa no habíamos podido coincidir en el espacio-tiempo. Hasta hoy. Y estoy muy, muy contento.

Sin más, lo invito a que lo compre. YA.

A.T.






jueves, 31 de octubre de 2013

El caso del detector molecular GT200 a la Cámara de Diputados... otra vez

Me encuentro en la gaceta de la Cámara de diputados de hoy (Gaceta Parlamentaria, año XVI, número 3897-VII, jueves 31 de octubre de 2013) con la siguiente proposición:

Con punto de acuerdo, por el que se exhorta al Ejecutivo federal a investigar por la PGR respecto a la compra y operación del detector molecular GT 200 en territorio nacional, a cargo de los diputados Ricardo Monreal Ávila y Ricardo Mejía Berdeja, del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano
Ricardo Monreal Ávila y Ricardo Mejía Berdeja, integrantes de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión y del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 6, fracción I, 79, numeral 2, fracción II, y 113 del Reglamento de la Cámara de Diputados, presentan ante esta honorable asamblea el siguiente punto de acuerdo de urgente y obvia resolución al tenor de la siguiente
Exposición de Motivos
Global Technical, Ltd., es una compañía inglesa establecida y registrada desde hace catorce años en el Reino Unido, encargada de fabricar y diseñar equipos y programas de seguridad para aplicaciones militares, policíacas, forenses y aduanales.
Dicha empresa cuenta con más de 7 mil equipos y sistemas operando en más de 25 países.
La empresa proporciona a sus clientes un servicio completo post-venta, para asegurar el uso adecuado de todos los equipos que han adquirido; así como cursos avanzados de entrenamiento, para el conocimiento operacional, medioambiental, de instalación, puesta en marcha y servicios necesarios para obtener el mejor desempeño de sus productos.
Entre los productos que ofrece Global Technical, destaca por sus sorprendentes funciones el detector molecular GT 200, mejor conocido como la ouija del diablo.
• Entre las funciones que realiza el detector molecular GT-200 destacan:
• Reduce el área de búsqueda inicial a un radio menor de 5 m2;
• Es útil para la revisión de vehículos en retenes carreteros, puntos de revisión y cruces fronterizos;
• Elimina la necesidad del procedimiento de búsqueda aleatoria;
• Identifica la presencia de sustancias dentro de vehículos, camiones, contenedores y cualquier otro medio de transporte, incluyendo aviones, barcos;
• Detecta a través de materiales tales como: tierra, agua, gasolina, concreto, metal, plomo, edificios, vehículos, barcos, aviones, plantas nucleares, entre otros;
• Su radio de detección puede llegar hasta 500 metros bajo agua y 60 metros subterráneos;
• Se puede utilizar para una búsqueda en grandes extensiones a campo abierto, montañas, áreas desérticas o con densa vegetación, ductos de petróleo, postes de electricidad, edificios e instalaciones; y
• Detecta todo tipo de drogas y explosivos en una sola operación. 
Como se puede observar las funciones que ofrece el detector molecular se encuentran fuera de toda realidad, pero para Felipe Calderón Hinojosa resultó una alternativa única para justificar el derramamiento de sangre y la ola de violencia incontenible producto de su torpe guerra en contra del Crimen Organizado.
Pese al decreto emitido por Estados Unidos en 1995, por considerar al detector molecular GT200 absolutamente fraudulento e ilegal y a la advertencia de Gran Bretaña, el gobierno federal adquirió mil 112 equipos por los que se pago alrededor 450 millones de pesos.
Entre las dependencias que adquirieron los detectores moleculares GT200, figuran la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena) la cual adquirió 742, LA Secretaria de Marina (Semar) 102, Petróleos Mexicanos (Pemex) 54, Procuraduría General de la República (PGR) 7, así como otras dependencias de seguridad estatales.1
A raíz de la utilización de dicho instrumento se dio un incremento alarmante de cateos ilegales y detenciones por parte de las autoridades castrenses a nivel nacional.
De acuerdo a informes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el periodo que comprende de 2008 a 2012, se presentaron 4 mil 544 quejas por cateos ilegales, de los cuales se calcula que por lo menos en un 30 por ciento se utilizó el detector molecular GT200.2
El detector molecular GT 200, ha sido motivo para encarcelar a inocentes como los casos de Cayetano y Juanita, por mencionar algunos que han salido a la opinión pública, pues a la fecha no se sabe con exactitud el número de personas que se encuentran recluidas o bajo proceso por haberlos señalado la ouija del diablo.
Una vez más nuestro gobierno cae en la pasividad política que le distingue, porque mientras que la Corte Criminal Central de Londres declara culpable al creador y comercializador del detector molecular, el gobierno de Enrique Peña ni siquiera ha instruido a las diversas dependencias para que suspenda el uso de la ouija del diablo en territorio nacional.
Mientras que el creador del GT200, es condenado a 10 años de prisión en Gran Bretaña, los responsables de fraguar el fraude en nuestro país por más de 450 millones de pesos siguen campantes en la tierra de la impunidad.
Para el Gobierno de Peña Nieto, el peritaje del científico W. Luis Mochan Backal para comprobar la ineficacia del GT200, le debe significar una prueba fehaciente para que la Procuraduría General de la Republica inicie una averiguación previa en contra de Felipe Calderón y los miembros del ex gabinete de seguridad por el delito de fraude en contra del pueblo de México por la compra y uso del detector molecular, así como el resarcimiento del daño ocasionado a las victimas aprendidas injustamente.
Por lo anteriormente expuesto y en virtud de que prevalezcan los principios de justicia, someto a consideración del pleno de esta honorable asamblea los siguientes
Puntos de Acuerdo
Primero. Se exhorta al Ejecutivo federal para que a través del titular de la Procuraduría General de la República, se inicie una investigación en contra de los posibles responsables del delito de fraude, resultado de la compra y operación del detector molecular GT200 en territorio nacional durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.
Segundo. Se exhorta al titular de la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam, para que se desista de los juicios emprendidos en contra de las personas señaladas por el detector molecular GT 200, así como ordene su inmediata y absoluta liberación por no tratarse de una prueba fehaciente.
Notas
1Véase Ciencia y Pseudociencia y Seguridad, el detector molecular GT200 , W. Luis Mochan Backal, Instituto de Ciencias Físicas, UNAM, Reunión convocada por la Comisión de Ciencias del Senado de la República el 13 de septiembre de 2011.
2 http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2013/impreso/son-ilegales-cateos-realizados-con-el-detector-advierte-cndh-207737.html
Dado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, a 31 de octubre de 2013.
(Rúbrica)


Los sospechosos habituales y los seguidores del caso de los fraudulentos detectores moleculares recordarán que no es la primera vez que este asunto llega a las cámaras. Por ejemplo, en enero de 2008 hubo un punto de acuerdo en la cámara de diputados por parte de Jorge Justiniano González Betancourt del Grupo Parlamentario de Acción Nacional pidiendo más dinero para comprar estas varitas mágicas, y en octubre de 2011 Guillermo Galván Galván, entonces secretario de la defensa nacional y Rogelio Cerda Pérez, presidente de la Comisión de seguridad nacional de la Cámara de diputados en ese entonces,  hicieron el ridículo al dar la cara por estos aparatos. Algo más críticos, científicos, divulgadores y un colado fuimos al Senado a exponer este fraude y a raíz de ello se publicaron varios puntos de acuerdo —como se puede ver al final de la entrada previamente enlazada— y  hasta un exhorto  a Felipe Calderón para que hiciera algo al respecto. Como es obvio, el enano no hizo nada.

Tampoco puedo dejar de hacer notar que, como suele suceder, se confunden algunos datos en la exposición de motivos, como el "decreto" prohibiendo al GT200 en los Estados Unidos, pues no hubo tal sino una recomendación/alerta en contra del Quadro Tracker, su antecesor; tampoco condenaron a Gary Bolton, fabricante del GT200, a diez años de prisión, sino a siete, al que le dieron diez años fue a Jim McCormick, su exsocio y fabricante del ADE651. Por cierto, habrán notado también que, para variar, omitieron mencionar el ADE651 que hasta septiembre todavía se usaba en Hidalgo.

¿Tendrá mejor suerte esta proposición de punto de acuerdo que las anteriores? habrá que ver, después de todo, le piden a la Procuraduría General de la República que investigue, y como recordará, a pesar de que en diciembre de 2012 se hizo pública una supuesta prohibición de seguir usando los GT200 por parte de la PGR, la verdad es que —así como lo dijeron en 2010—, para mayo de 2013 el tema todavía estaba reservado por cuestiones de seguridad nacional.

Una cosa es segura, el caso de los detectores moleculares todavía no está cerrado.

A.T.