No lo puedo asegurar contundentemente, pero es muy probable que como muchos, descubriera su trabajo gracias a su novela 2001 una odisea espacial, a la que recurrí para tratar de entenderle a la película homónima de Stanley Kubrik, porque siendo sinceros a esta última no le entendí nada cuando la vi por primera vez.
Todavía conservo ese libro, que fue publicado por Salvat Editores en 1970. Recuerdo que cuando lo descubrí me encantó pues tenía intercalados en el texto algunos fotogramas de la película, y eso, para un chamaco setentero sediento de naves espaciales era literalmente cosa de otro mundo.

Amante del espacio y la tecnología relacionada, se mostraba, como su servidor, decepcionado por la extrema lentitud con la que se avanza en ese campo. Por ejemplo, en el 2002 durante una reunión para conmemorar el aniversario 40 del discurso del presidente estadounidense John F. Kenedy en la Rice University en el que alentaba la carrera espacial, Clarke dijo, vía telefónica que seríamos afortunados si llegábamos a Marte en el 2020. Y me parece que se quedó corto. Creo que en otra ocasión —pero no me crean— también criticó a la Estación Espacial Internacional por ser, digámoslo así, muy rústica.
A Clarke lo recuerdan en Física en la ciencia ficción, Noticias del espacio, Megacosmos, Bad Astronomy Blog, Lobosector, Magonia y muchos más.
A.T.
(http://www.youtube.com/watch?v=971EprF6-BA)
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