Sí, astrología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ver para creer.
Podrá decirse que no se trata de una conferencia dictada en forma por la UNAM, que no está en el plan de estudios y que ni siquiera es una actividad oficial de la Facultad de Arquitectura, que quizá la dirección simplemente accedió a prestar sus instalaciones para que se llevara a cabo una de las tantas conferencias y pláticas que se acostumbran como parte de la vida universitaria. Como fomento a la cultura, pues.
Cualquiera haya sido el caso, no deja de ser patético. Una práctica supersticiosa como la astrología sólo tiene cabida en las intalaciones de una universidad que se respete cuando se le va a estudiar, por ejemplo, desde un punto de vista de las ciencias sociales como la antropología o la historia, no para fomentarla y darle publicidad a los charlatanes que viven de este engaño, quienes aprovechándose de la ignorancia, credulidad o simple valemadrismo de estas autoridades escolares, intentan darle un barniz de seriedad a sus estupideces. No por nada en el volante que subieron a Flickr se puede leer esto:
"La Astrología ya está en las Universidades de Europa y Estados Unidos."
¿De verdad? Dejando de lado que si así fuera eso no significaría nada, sería interesante saber de qué universidades se trata, porque bien podría ser que, como en esta ocasión, se trate sólo de simples conferencias dictadas en sus instalaciones y que son aprovechadas para imprimir sendos reconocimientos con el nombre y escudo de la institución educativa en cuestión, dando a entender que de alguna manera dicha universidad avala lo que estos tipos venden. Aunque no sea así.
Como espero, de verdad, sea en este caso.
Hay que mencionar que no es la primera vez que se cuelan este tipo de tonterías en las universidades públicas mexicanas, y por cierto, tampoco es un fenómeno exclusivo de estas tierras tercermundistas, pero ello no lo hace menos penoso. No sé usted, pero a mí, como ex-universitario, se me cae la cara de vergüenza.
Pero eso digo yo. Quizá Jorge Tamés y Batta, director de la mentada Facultad, y Mauricio Trápaga Delfín, coordinador de difusión cultural, tengan otra opinión.
A.T.

