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domingo, 26 de abril de 2009

De la influenza y la mascarilla adecuada para el personal de urgencias

(Actualizado 14 de mayo de 2009)
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Una nota rápida sobre los cubrebocas, la influenza y los servicios médicos de urgencias prehospitalarias.

Para empezar, hay que decir que los cubrebocas que se están distribuyendo en todos lados no están diseñados para evitar que quien lo usa se contagie, sino para que esta persona no contamine a otra con las microgotas de saliva que expulsará al exhalar, hablar o toser. Esto no quiere decir que sean inútiles para que su portador contraiga una infección por vía aérea, sino que simplemente que no son tan efectivas como uno quisiera, sobre todo si hablamos de personal médico o paramédico que puede llegar a estar en contacto cercano y repetido con personas infectadas o potencialmente infectadas con el virus.

Hay otro tipo de mascarillas desechables que se recomienda sean usadas por el personal médico y paramédico, pero hasta donde sé, no hay un estudio comparativo con datos irrefutables de la efectividad de los cubrebocas quirúrgicos y estas otras mascarillas como medio para evitar las infecciones por vía aérea; lo más que encontré fue un estudio australiano disponible en la página del Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, pero sus resultados, dada la muestra tan pequeña con la que trabajaron, no son concluyentes.

Si bien en la página de la Cruz Roja Mexicana todavía no hay mención alguna sobre el tema y en el Plan de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza (PDF) de la Secretaría de Salud no hay información dirigida específicamente al personal que brinda atención prehospitalaria, el Departamento de Transporte de los EUA tiene disponible el libro EMS Pandemic Influenza Guidelines for Statewide Adoption, en el cual se recomienda que para reducir el riesgo de contagio, además de las medidas tradicionales de protección personal (gafas, guantes, etc.), se utilice una mascarilla o respirador tipo N95, que supuestamente filtra el 95% de las particulas suspendidas.

Sin ánimo de hacer un comercial, aquí en México la compañía 3M ofrece uno de los modelos recomendados, el Respirador 1860 para parículas tipo N95:




Lo que se recomienda, además de usar uno de estas mascarillas o respiradores cada vez que se atiende a alguien de quien se sospeche pueda estar infectado, ponerle un cubrebocas normal al paciente para, como se mencionó antes, reducir la emisión de microgotas de saliva.

Creo que mientras se cuenta con un estudio que demuestre que los cubrebocas sencillos son tan efectivos —o para el caso, tan inefectivos— en la reducción del riesgo de contagio por vía aérea como las mascarillas tipo N95, es importante dotar a las ambulancias con —al menos— este tipo de protección para el personal. Sí, estoy consciente de que estamos en México, donde en muchos lugares uno mismo tiene que comprar sus guantes desechables y demás material, y que como este tipo de mascarillas son bastante más caras que los simples cubrebocas, será más difícil aún que las administraciones se decidan a hacer este gasto, pero en momentos como éste, y más con la información oficial de tan mala calidad que estamos recibiendo y que se ha prestado para que la prensa haga su agosto con notas amarillistas, vale pecar un poco por exceso.

Así que si usted labora en el servicio de urgencias, pida, exija que a la brevedad y al menos mientras se controla o se aclara esta situación, les den suficientes mascarillas de este tipo.

Dicho lo anterior, un consejo personal: no deje que la psicosis le gane y mantenga la cabeza fría.

A.T.

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P.D. 14 de mayo de 2009. Una alternativa intermedia entre los cubrebocas y las mascarillas tipo n95 puede ser la siguiente:



Se trata de una mascarilla casera, hecha de tela de algodón y que puede ser lavada. Las instrucciones para hacerla están disponibles en la página del Centro de Control de Enfermedades de los EUA. No es la mejor opción, sobre todo para los trabajadores de urgencia, pero parece ser mejor que el cubrebocas común y corriente.

2 comentarios:

TORK dijo...

Pensaré en usar el cubrebocas cuando vea una pasarela luciendo los diferentes modelos.

Ernesto dijo...

La función principal del cubrebocas es evitar que nos contagiemos con el virus al tocar con las manos cubiertas del virus, nuestras mucosas bucales o nasales.

No es un filtro, aunque ayuda a que si estamos enfermos y tosemos, que las partículas grandes no lleguen lejos.

Para que sea efectiva el cubrebocas debe utilizarse siempre que estemos en un sitio como la calle, donde no podemos estar seguros que nuestras manos están limpias.

A falta de cubrebocas:
No se toque la boca con las manos.
No se saque los mocos con los dedos.
No se toque los ojos con la mano.