Sí, aunque usted no lo crea. Podría haber zombis caminando por el mundo, particularmente por Haití y lugares cercanos.
Pero no crea que estamos hablando de los muertos vivientes de Romero y colegas que tanto nos gustan, sino de pobres víctimas de "brujos" quienes usando sustancias químicas como la tetradotoxina, que es una neurotoxina que en la dosis adecuada produce parálisis y reduce los signos vitales al grado ser practicamente indetectables, harían que la persona fuera dada por muerta, velada y enterrada, usualmente con el "cadaver" completamente consciente de la situación.
La falta de oxígenación cerebral que resultado de la combinación de la reducción al mínimo de la capacidad ventilatoria y el posterior enterramiento en vida podrían provocar daños neurológicos irreversibles, lo cual explicaría en parte el comportamiento lento y torpe de estos zombis. Pero por si eso no fuera poco, cuando los "brujos", en busca de trabajadores sin ánimos de sindicalizarse — esclavos, pues— desenterraran al zombi en ciernes, podrían recetarles otra de escopolamina para mantenerlos dóciles.
A este proceso se le conoce como zombificación y como puede ver, no tendría nada de sobrenatural sino que sería sólo el resultado de usar sustancias químicas presentes en la naturaleza: la tetradotoxina en el pez globo y en la burladora —parienta de nuestro célebre toloache— la escopolamina.
Pero ojo —que hasta yo me fui con la finta— la zombificación aunque posible en teoría, no ha sido demostrada y el único caso de un zombi "recuperado", el de Clairvius Narcisse, puede tener una explicación mucho más sencilla, como se puede leer en este artículo de Patrick D. Hahn Dead Man Walking: Wade Davis and the Secret of the Zombie Poison.
Hasta aquí de los zombis que no nos gustan ni tantito, pero si quiere saber un poco más de esto, no deje de visitar esta entrada de Memories of a Skepchick que tiene varios enlaces a sitios con mucha más y mejor información.
Ahora, hablando de los zombis que sí nos gustan —de hecho, esta entrada iba a ser sólo para escribir sobre lo siguiente pero me topé con la de Donna Druchunas y no pude resistirme a ligarla—, quiero recomendarle la historieta The walking dead, de Robert Kirkman y colegas:
No se puede pedir más. Lo que llevo leído me ha gustado y mucho. Se lo pongo de esta manera: no soy muy aficionado a las historietas y menos a leerlas en la pantalla de la computadora, pero en este caso, prácticamente no he podido despegarme del monitor.
Búsquela. Si es fan del género, le encantará y quizá aprenda algo que le sirva para aumentar sus probabilidades de supervivencia en estos casos. ¿O qué, apoco usted ya se las sabe de todas todas?
Eso creía yo también...
A.T.
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