Pues eso, que he hecho el primer ridículo del año —y si no el primero, definitivamente sí el más grande— pues nada más y nada menos se me ocurrió enterrar a la columna de Sod, cuando no sólo no está muerta sino que goza de cabal salud. Lo que interpreté como una suerte de despedida resultó ser simplemente lo que era: un aviso de cambio de formato y nada más, como bien lo dijo este anónimo comentarista.
Ganas no me faltan, pero no borraré la entrada para dejar constancia de que el Oso del Año me lo gané a pulso.
¡Por Godzilla, qué Osotototote! Que se me cae la cara de vergüenza, en serio.
En fin, metida la pata no queda sino aceptar que uno la ha cagado y buscarse una bolsa de papel de buen tamaño...

Y ahora, si me disculpan, voy a darme unos topes contra la pared.
A.T.
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