miércoles, 8 de agosto de 2007

Las biciaventuras de Héctor Beristain

En mi adolescencia solía ir a pescar con amigos de la secundaria a la presa de Yosocuta, que estaba cerca de Huajuapan de León, donde vivíamos en aquel entonces y aunque lo común era que pidiéramos aventones, en al menos una ocasión nos fuimos en bicicleta. Recuerdo que fue toda una aventura, empezando porque en ese tiempo yo no tenía bicicleta y la que me prestaron —una bicicleta tipo turismo o semi-turismo, creo— era una desgracia, pesada como el demonio y con un asiento que se movía de atrás a adelante haciendo que el pedaleo fuera una lucha constante para mantener el equilibrio. Mi condición física tampoco ayudó mucho y buena parte del trayecto de ida lo hice enpujando la bicicleta pues las subidas estaban más allá de mi capacidad. El regreso fue otra cosa, de bajada la mayor parte y aunque mis pulmones agradecieron el cambio, mi corazón casi no se enteró porque iba latiendo prácicamente igual de rápido pues la bici casi no tenía frenos de manera que había que frenarla presionando la suela del zapato contra la llanta trasera.

Años después en Tehuacán y ya con bici propia
mejor conocida como VELITH o ya en confianza simplemente como "la burra" gustaba de salir de vez en cuando a la carretera, y a veces me metía en las veredas que me encontraba por ahí a ver a donde salía. Pero la verdad es que nunca fui demasiado lejos, la presión de tener que regresar el mismo día me inhibía para dejarme llevar.

Algo con lo que siempre he soñado pero que nunca me he animado a ponerlo en práctica, es hacer un viaje de varios días en bicicleta. En Tehuacán llegué hasta hacerme unas alforjas con unas mochilas que compré en el mercado, por si acaso me decidía a emprender la aventura, y aunque las usaba "del diario" para pasear y años después para ir a la Universidad, nunca se usaron para lo que fueron pensadas. Eventualmente se las presté a
la Fera, una compañera de la Facultad que tomó un curso de bici de montaña y ya nunca las volví a ver. Ni a las alforjas ni a la Fera... Lo cual es una desgracia, porque la Fera es bastante guapa.

El caso es que nunca he hecho el mentado viaje. Como buena plasta de sillón, siempre encuentro pretextos para no hacerlo; que el trabajo, que no tengo dinero, que no tengo tiempo y de unos tiempo para acá que estoy muy gordo. Supongo que dentro de un par de años sumaré a mis excusas el que estoy muy viejo.


Lo bueno es que no todos piensan así. Gracias a Jack Fermón, del
Foro Xtremers conocimos a Héctor Beristain D`fiori, o mejor dicho, la bitácora del viaje que se aventó a finales del año pasado: De Cancún al DF en Bicicleta, un increíble viaje de casi 2000 km y en la que nos comparte su experiencia.




Dada las características de los blogs en línea, les recomiendo mucho que empiecen su lectura en
esta entrada y después le van picando a "entradas más recientes" para ir leyéndolo de manera cronológica. También les invito a visitar su otra bitácora, India en bicicleta, donde podremos leer su próxima aventura, a iniciarse en septiembre de este año.





Al igual que la anterior, lean primero
esta entrada, que al momento de escribir esto es la única anotación de la bitácora.

¿A poco no se antoja?


A.T.

1 repelaron:

Hector Beristain D`fiori dijo...

Que grata sorpresa encontrar estas gratas lineas en tu blog, gracias por la publicidad