domingo, 18 de febrero de 2007

El siglo que está perdiendo una X: el XXI

(Actualizado 11 de octubre de 2007)


A propósito de Darwin y el medioevo gringo de estos tiempos, no dejen de echarle un ojo a la columna de Sod del sábado: "El nuevo número de la bestia".

Nos comenta, entre otras cosas, algo sobre las cintas Jesus camp y Friends of god, que se están exhibiendo en la gira de documentales Ambulante.

Y se ve que estas películas están de lo más interesantes. Son un ejemplo más de cómo el flamante siglo XXI va perdiendo una de sus equis para quedar en XI. Nada más lean esto que le pone a uno los pelos de punta:

"'¿Llegaste a la parte donde dice que la ciencia no ha probado nada aún? Interesante, ¿eh?', pregunta —retóricamente— una mamá a su hijo adolescente, quien lee libros de texto —casi oficial— porque ellos no van a la escuela, ni pública ni privada. 'Pienso que Galileo tomó la decisión correcta de dejar a la ciencia por Cristo', responde eufórico el hijo.

Así es una de las escenas más memorables de Jesus camp. Pone el dedo en la llaga sobre la guerra —para los evangelistas, una nueva 'cruzada'— entre conservadores y liberales, creacionistas vs. darwinistas. No es sólo el debate sobre la teoría de la evolución, sino sobre el adoctrinamiento de sus kids on fire, quienes luchan contra las fuerzas de Satanás. Lo mismo pelean por no caer en la tentación de ver o leer las aventuras de Harry Potter como aprenden a 'bailar, no por el gusto de la carne sino para honrar al Señor', con canciones metaleras cristianas 'porque Britney y Lindsay no me llegan'. A la vez, bendicen a una gigantografía de Geroge W. Bush, 'el presidente que pone a su nación bajo un único Dios'"

Aprovechen y denle una leída ahora, que Excelsior (sic) tiene la horrible costumbre de cambiar a cada rato los enlaces y de plano desaparece los artículos (ver P.D. del 11 de octubre).

Y también claro, si pueden aprovechen la gira y vayan a ver estas cintas. Miren que lo más seguro es que yo me voy las voy a perder pues en el programa no dice que vayan a venir por estas tierras bello-airosas...

A.T.
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P.D. 13 de mayo de 2007:

A fin de cuentas se me hizo ver el documental, gracias a Google video y a un alma de Dios que tuvo la gentileza de subirlo. La verdad, es imperdible, triste por momentos y verdaderamente escalofriante a ratos.

No dejen de verlo aquí.

¡Alabado sea el señor! (...me refiero claro al señor que subió el video...).

Y aunque la cosa
parece estar peor de lo que uno se imaginaba, antes de cortarse las venas y mesarse los cabellos, quizá quieran darle una leída a la columna de ayer de Sod: Amencipación (ver P.D. del 11 de octubre) Creo que el título lo dice todo, pero si no, ahí les va el primer párrafo:
"Los ateos están saliendo del clóset. Siempre han estado ahí, sin tenerle miedo a Dios pero sí al hombre. Aunque en el siglo XX se ha incrementado el número de "seguidores" del ateísmo y el agnosticismo —en cifras alarmantes para los líderes de la fe que colman las noticias con sus declaraciones—, siempre declararse no creyente había sido impopular. Casi inmoral-amoral en muchos casos."
Todavía hay luz en la oscuridad.

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P.D. 11 de octubre de 2007. Como no podía ser de otra manera, Excélsior volvió a cambiar de formato y de nuevo se perdieron los enlaces a los artículos anteriores, así que le pongo aquí los dos citados:

El nuevo número de la bestia
Ilana Sod
(17 de febebrero de 2007)

¿Llegaste a la parte donde dice que la ciencia no ha probado nada aún? Interesante, ¿eh?", pregunta —retóricamente— una mamá a su hijo adolescente, quien lee libros de texto —casi oficial— porque ellos no van a la escuela, ni pública ni privada. "Pienso que Galileo tomó la decisión correcta de dejar a la ciencia por Cristo", responde eufórico el hijo.

Así es una de las escenas más memorables de Jesus camp. Pone el dedo en la llaga sobre la guerra —para los evangelistas, una nueva "cruzada"— entre conservadores y liberales, creacionistas vs. darwinistas. No es sólo el debate sobre la teoría de la evolución, sino sobre el adoctrinamiento de sus kids on fire, quienes luchan contra las fuerzas de Satanás. Lo mismo pelean por no caer en la tentación de ver o leer las aventuras de Harry Potter como aprenden a "bailar, no por el gusto de la carne sino para honrar al Señor", con canciones metaleras cristianas "porque Britney y Lindsay no me llegan". A la vez, bendicen a una gigantografía de Geroge W. Bush, "el presidente que pone a su nación bajo un único Dios".

Pero no sólo en este documental nominado al Oscar, y que pasea en la gira Ambulante, se perfila a esos 100 millones de cristianos evangelistas que se ofrendaron para reelegir a Bush. 80% de 25 millones de votantes evangelistas pentecostales son "soldados del Partido Republicano". Otro documental también evidencia al movimiento conservador en Estados Unidos. Producido por HBO, Friends of god es un road trip crítico y personal, filmado por Alexandria Pelosi, la hija más joven de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata), la tercera persona con más poder en EU.

En la cinta, además de seguir el tour de rock cristiano "Battle Cry", que congregó a dos millones de jóvenes en todo el país, Pelosi entrevistó a un comediante ultraconservador, al dueño de un golfito con motivos bíblicos, a activistas universitarios fundamentalistas y al reverendo Jerry Falwell —líder de La Mayoría Moral—, quien urge a su congregación a "votar por tus valores", pues "somos la minoría más grande del país y no se puede ganar sin nosotros. John Kerry lo aprendió. Al Gore, también. Hillary lo aprenderá en 2008".

Ante el éxito de otra oscarizable —y deambulante cinta—, An inconvenient truth, de Al Gore, los grupos conservadores han reaccionado con una fuerte campaña para convencer, con sus propios argumentos, que el sobrecalentamiento global es una conspiración de los greens de izquierda, "otro fraude mediático más de los liberales/satánicos". La recién publicada entrega de la serie Guías Políticamente Incorrectas (cuyas siglas en inglés se leen, voluntaria pero sarcásticamente, como PIG) es una confrontación a las ideas sobre el Global Warming and Environmentalism. Otros títulos en su catálogo ilustrado con logo porcino de ultra derecha son los bestsellers El Islam y las cruzadas —"la persecución musulmana de cristianos ha continuado por trece siglos… y sigue"—, La mujer, el sexo y el feminismo —"las veinteañeras y treintonas que viven solas fueron desechadas por novios tras vivir juntos y ahora miran su reloj biológico pasar sin vuelta atrás"— y otros textos "desmitificadores" de lo que se enseña en las escuelas de EU por culpa de los "políticamente correctos profesores modernos".

Ahora, el alguna vez profesor de universidades (Columbia, Tennessee y California) contraataca: Al Gore y su aparato mediático de 100 músicos en siete continentes y siete ciudades, el día siete del mes siete del año siete, invita al concierto de Live Earth. ¿Será "777" el nuevo número de la bestia para los evangelistas?

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Amencipación
Ilana Sod
(12 de mayo de 2007)

Los ateos están saliendo del clóset. Siempre han estado ahí, sin tenerle miedo a Dios pero sí al hombre. Aunque en el siglo XX se ha incrementado el número de "seguidores" del ateísmo y el agnosticismo —en cifras alarmantes para los líderes de la fe que colman las noticias con sus declaraciones—, siempre declararse no creyente había sido impopular. Casi inmoral-amoral en muchos casos.

Ya no más. Es la siguiente emancipación. El debate entre el extremismo religioso y el secularismo científico ha resurgido, no sólo disponible para académicos y teólogos, sino en el caso del ciudadano común y corriente: para todos aquellos que viven en la confusión y el miedo que provocan los conflictos, no sólo bélicos, sino los meramente legislativos.

Aunque la palabra, como la conocemos —y de similar significado en aquel entonces—, apareció en Grecia hace dos milenios y medio, fue 125 años atrás cuando se introdujo en Alemania la idea de que "Dios ha muerto". Ochenta y cuatro años después se usó —y se abusó— la famosa frase, para preguntarse públicamente, "¿Dios está muerto?" Y es que la estadística era notoria: en 1900 había en el mundo poco más de tres millones de no religiosos. Para 1970, tal "minoría" ascendía a casi 700 millones. Al día de hoy, a una sexta parte del planeta se han extendido los adeptos seculares.

Mucho tienen que ver los arrebatos ideológicos —desde el capitalismo hasta el comunismo, que han dictado los comportamientos (liberadores u obligatorios, cualquiera que sea el caso) de multitudes— y los saltos tecnológicos. Obviamente sigue siendo el ateísmo un asunto del Primer Mundo —con la clara excepción de Estados Unidos— y no tanto en países en vías de desarrollo o de bajo desarrollo: el consuelo en la fe sigue siendo el único camino con el fin de escapar de la pobreza.

O para aliviar un futuro incierto o calmar el deseo de venganza. En el último par de años, películas como Paradise lost, The cult of the suicide bomber, The making of a martyr o Suicide killers, han intentado comprender el imparable fanatismo de los muyahidines, al tiempo que Jesus Camp o Friends of God han buscado entender el continuo fundamentalismo de los evangelistas.

Y, frente a estos extremos, está el de los ateos. O, mejor dicho: en el centro extremista, porque en temas divinos no se puede pensar en dos dimensiones. Aunque el Islam pasará pronto a ser la quinta parte de la población mundial —pues los países musulmanes carecen de sistemas democráticos, pero sí explotan demográficamente—, en las últimas semanas la polémica se populariza entre las posiciones cristianas y las ateas. Debates en TV, radio y prensa atraen a los medios en Estados Unidos.

Los autores de publicaciones como Why the Gods are not winning, The end of faith, The God delusion y God is not great han creado su propia cruzada mediática para defender a los 8.5 millones de personas que anualmente se unen a las filas ateas: son la minoría en la que más desconfían los estadunidenses.

En el vecino país del norte existen 45 millones de no religiosos. Uno de cada cinco de éstos, declarados abiertamente ateos. Y aunque no se organizan de manera formal y no son públicamente inidentificables, la mayoría del resto de sus compatriotas los consideran una amenaza al american way of life. Peores que los musulmanes, los inmigrantes recientes y los homosexuales. Ponen en duda su moral, tachándolos de materialistas, egoístas y elitistas que no buscan el bien común, sino el propio. Incapaces de separar lo bueno de lo malo. No tolerarían que algún familiar se casase con un ateo… Que Dios —si sigue vivo— se apiade de ellos. Amén.