jueves, 30 de noviembre de 2006

Las minorías

Desde hace tiempo tenía una idea que se ha ido reforzando poco a poco. Uno de las hechos que me han ido convenciendo de esto fue la huelga de la UNAM en 1999.

Sin entrar en los cómos y los porqués de la huelga, pude ver que los huelguistas eran, como lo repitieron hasta la saciedad los medios de comunicación, una minoría. Lo que no dijeron es que los anti-huelguistas también eran otra minoría.

Había dos bandos claramente definidos, los activistas huelguistas y los activistas anti-huelguistas, que eran como dije, una minoría de la población universitaria. También estaban los simpatizantes de cada bando, aquellos que no participaban en las movilizaciones pero que compartían en mayor o menor grado sus objetivos. Aunque mayores en número que los anteriores, seguían siendo minorías.

La verdad es que para la gran mayoría de los estudiantes en aquel entonces, la huelga no era más que unas vacaciones no programadas. No eran más que meros observadores de los acontecimientos.

Esta idea de las minorías activistas y las mayorías neutrales y apáticas no había pasado de ser una simple idea en mi cabeza. Como no soy historiador ni erudito, no tenía ninguna base para afirmar que esta percepción podría tener algún viso de realidad más allá de mis meros alucines. Pero eso cambió hace un par de semanas cuando escuché a Lorenzo Meyer en el programa de Primer Plano diciendo lo siguiente:

"... en México los cambios los han hecho las minorías cuando se han propuesto ser intensas.

En la Independencia el grueso del país se quedó indiferente desde luego, en la Revolución participaron muy pocos."

Así que para todos aquellos que dice que los que estamos en contra del FeCalHin el Espurio somos una minoría, pues les digo que tienen razón. ¿Pero saben qué? Los que apoyan de verdad al FeCalHin también son una minoría.

Y vamos a ver de qué cuero salen más correas.

A.T.