El pasado 16 de noviembre fue el "Día internacional para la tolerancia", propuesto como tal por la ONU.
Aquí en México, más precisamente en Chilangolandia de mis amores la Asamblea Legislativa del Distrito Federal publicó en la gaceta oficial el "Decreto de ley de de sociedad de convivencia para el Distrito Federal". La intención confesa de los asambleístas fue que la publicación de la ley coincidiera con la fecha señalada.
¿Por qué?
Porque finalmente en este país a los homosexuales se les reconoce la posibilidad de tener algún tipo de respaldo legal para sus uniones. No se trata de una ley específica para las uniones homosexuales y mucho menos del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Siguiendo la lógica de Asimov (creo que fue él, no estoy del todo seguro) cuando dijo: "las mujeres tienen todo el derecho a ser tan estúpidas como los hombres", con suerte dentro de poco bien podremos decir que "los homosexuales pueden ser tan estúpidos como los heterosexuales", porque como soltero empedernido que soy considero al matrimonio per se una soberana tontería, sea homo u heterosexual.
Volviendo al asunto de la ley, como no podía ser otra forma el PAN arguyendo cuestiones legaloides intentó, intenta y seguirá intentando -no tengan dudas al respecto-, evitar que la mencionada ley sea una realidad palpable. Supongo que lo que puso como locos a nuestros persignados políticos fue el siguiente artículo:
"Artículo 2.- La Sociedad de Convivencia es un acto jurídico bilateral que se constituye, cuando dos personas físicas de diferente o del mismo sexo, mayores de edad y con capacidad jurídica plena, establecen un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda mutua."
Afortunadamente no lo lograron. Una vez más se aprecia que el Distrito Federal es, en ocasiones, una luz progresista en un país donde la oscuridad del conservadurismo, la intolerancia y el fanatismo campean.
Sin embargo... hay que recordar que esta ley se iba a publicar en el 2003 pero el Peje mismo salió con una jalada de campeonato siendo Jefe de Gobierno en esa época:
"Pero cuando parecía que el barco de las sociedades de convivencia llegaría por fin a buen puerto, hizo olas por todas partes cuando el jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que hasta entonces había guardado silencio entorno al tema, propone repentinamente consultar a la ciudadanía antes de su aprobación: 'Yo lo que sostengo es que cuando hay iniciativas muy polémicas lo mejor es preguntarle a la gente, es decir, lo mejor es la consulta, es lo más democrático, en vez de caer en descalificaciones de un lado y de otro. Ahora sí que, para no equivocarnos, lo mejor es preguntar', declaró a los medios. La citada iniciativa, prosiguió, contiene aspectos de carácter humanitario, como el relacionado con la herencia, que es un derecho fundamental, pero también puede tener “otras cosas que generen rechazo”. (La Jornada, diciembre 8 de 2003).
La intervención del ejecutivo local da el golpe definitivo a la iniciativa. El mensaje político de su propuesta, y así lo registraron los medios, era que él se negaba a cargar con el costo político de la aprobación de una ley tan controversial dado que, como gobernante, le tocaba ratificarla o vetarla. Costo que seguramente se le cobraría en su carrera hacia la presidencia de la república."
Esta es sin duda, una de las anécdotas por las cuales no considero al Peje como un verdadero izquierdista.
Ahora aclaremos el título de esta entrada.
"Puñal" es un coloquialismo usado en México para referirse, la mayor parte de las veces despectivamente a los homosexuales hombres. Debe derivarse de puto, que a su vez es el apócope de prostituto. Usé el término puñal con toda la intención de ejemplificar que desde mi punto de vista las palabras por sí mismas no son necesariamente denigrantes (ni en su caso, sexistas).
Sé que en estos tiempos de que todo debe ser políticamente correcto la gente suele emplear eufemismos por temor a ser tildado de racista, homofóbico, sexista y demás. Lo correcto es decir "hombres de color", "adultos en plenitud", "personas con capacidades diferentes", "gays" en lugar de negros, ancianos, inválidos y puñales (si la RAE ya aceptó el anglicismo gay, me reservo el derecho usar este coloquialismo), etc.
Lo que quiero decir es que no hay que criticar a las palabras, sino al uso que se hace de ellas. Por ejemplo, en esta entrada a pesar de que empleo el coloquialismo "puñal" celebro la pequeña victoria de la comunidad homosexual que significó la ley de sociedades de convivencia. Por el contrario, tenemos el uso denigrante de palabras "correctas", como se ve en el título de un comentario (que no publicaré porque es sólo la copia de una entrada de otro blog) a mi entrada de La bandera arriada, donde se emplean las palabras diva y homosexual como si ellas fueran denigrantes por sí mismas:
"¿QUIEN ES REALMENTE «LA DIVA» EL HOMOSEXUAL DE CUAUHTÉMOC CÁRDENAS SOLORZANO?"

Lo denigrante no es, en suma, la palabra sino el uso que se hace de ella. El contexto en el que se le emplea, pues.
2. Lingüisticidios feministas.
Estaba leyendo la columna de este fin de semana de Sod (parte 1, parte 2) y no pude menos que darme de topes.
Pensaba que ahora que se fuera Fox sería posible que nos dejáramos de tonterías y empezáramos a escuchar de nuevo el español que nos enseñaron en la primaria, olvidarnos de cursilerías inútiles como las que puso de moda. Ya no más aquello de de "mexicanos y mexicanas", de "chiquillos y chiquillas", de "los y las"... en síntesis, no más el uso reiterativo e innecesario de los femeninos en el lenguaje.
La cosa no se veía fácil porque este "lingüisticidio" feminista ya ha cuajado en los políticos y medios de comunicación, por no hablar de la gente que de plano prefiere verse políticamente correcta/o, como algun@s amig@s que me escriben a mi correo electrónico usando de manera nefasta la arroba.
El horror, como diría el buen Bef...
Haciendo una búsqueda en la red para saber algo más al respecto, descubro con espanto que esta corriente, la de considerar sexista al lenguaje, (entendiéndose por sexista lo que sería en realidad un "anti-feminismo" o "anti-hembrismo"; digo, si nos vamos a poner detallistas, nos ponemos, que la palabra sexismo es neutra, implica tanto al hombre como a la mujer) tiende a ir creciendo.
Tan es así que hasta en portales como éste se publica una propuesta para evitar el sexismo en el lenguaje, del Instituto de la Mujer de España en la que se pueden leer cosas tales como ésta:
2) Cuando se utiliza el masculino plural para ambos géneros, se introduce ambigüedad en el mensaje en perjuicio de las mujeres. Se debe evitar el uso del masculino plural como si fuera omnicomprensivo cuando se habla de pueblos, categorías, grupos, etc., empleando en estos casos ambos géneros y otras formas que representen mejor la idea de conjunto.
Y ponen el siguiente ejemplo:
NO: Los romanos, los franceses, los hispanoamericanos, etc
SÍ: Las romanas y los romanos, las francesas y los franceses, las hispanoamericanas y los hispanoamericanos. El pueblo romano, español, hispanoamericano...
Y pensé que ya lo había visto todo...
Si esto sigue así, supongo que dentro de poco escribiremos (¡o peor aún, hablaremos!) como bien parodia Trujo en su blog:
"Usted, escritor/escritora de este fragmento – seguramente más apto/apta para estar en la Real Academia que los/las académicos/académicas actuales- me discrimina a mí, como hombre, por querer hacer que la palabra sexismo se aplique especialmente a la discriminación de la mujer. Es usted tonto/tonta del culo. Sexismo se tendrá que aplicar a ambos sexos – vamos, digo yo - , ¿o es que, acaso, es más sexismo si se lo sufre una mujer que un hombre? Idioteces como esta hace que el movimiento en contra del sexismo en el lenguaje se desprestigie y sea tomado como una mera gilipollez.
A parte, ya estoy una mijita hasta la polla de tener que poner “ /a ” ( ejm. Compañero/a) en todas y cada una de las palabras que escribo.
- Si es hablando es peor todavía porque hay que repetir la misma palabra dos veces –
Creo que faltaron a clase cuando explicaron que ciertas palabras usadas en plural designan a ambos sexos incluso palabras en singular también (ejm El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.). Es que hay que ser muy cortito/cortita, animal/animala, amamonao/amamoná, para no darse cuenta que se refiere al hombre y la mujer. Por favor déjense de sandeces.¿No da vergüenza ajena y queda de una conspicua ridiculez, escuchar a los/las políticos/políticas repitiendo “ciudadanos y ciudadanas” “los votantes y las votantes” (menos mal que no hay que decir votantas….. -bueno, tiempo al tiempo-) en los discursos y mítines?.
Vayanse al carajo y dejen que el principio de economía que dicta la gramática española se cumpla. Al final, la lengua en vez de evolucionar, retrocede por culpa de necios/necias como ustedes/as."
Finalmente, querido/a lector@ de este humilde bló, no puedo menos que recomendarle leer los siguientes texto: Sexismo lingüistico. La opinión de un traductor independiente y El español, una lengua no sexista.
A.T.
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