Vengo llegando del Zócalo, fui a dejar un par de cobijas a los centros de acopio.
No, ahora no llevé papel higiénico, por si alguien se lo preguntaba.
Aproveché para venirme caminando hasta Insurgentes, para ver cómo estaba el ambiente. ¿Qué les puedo decir? Estar ahí, aunque sea en calidad de testigo no deja de ser como una carga de energía, aunque quien esto escribe no sea perredista ni pejista, pues.
Lo malo es que no llevé mi cámara, porque era interesante ver cómo los negocios que están en la misma calle del plantón no sólo no están cerrados, sino que muchos de ellos están, si no abarrotados, al menos con bastante clientela. Salvo algunos, como la tienda de ropa Zara que prefirió cerrar.
Pero le paro por ahora, porque me voy a Reforma a pasar la noche en el plantón.
Luego les cuento cómo amanecí.
A.T.
0 repelaron:
Publicar un comentario