viernes, 2 de junio de 2006

La vergüenza

Ni dónde esconderse, qué pena.

De la columna "Astillero" de Julio Hernández López" en La Jornada:

"Los máximos símbolos vivientes del abuso del poder público desde flancos familiares fueron reunidos ayer por una noble causa: la toma de posesión del nuevo presidente de la Cruz Roja Mexicana. La señora Marta pudo verse en el espejo del hermano Raúl, con lo que se demostró que, a pesar de las tempestades circunstanciales, hay vida social después de la muerte política, y que las grandes fortunas hechas a la sombra del erario bien pueden reaparecer con aires de inocencia -aunque sea sexenios después- en actos filantrópicos de instituciones que permiten a las buenas conciencias devolver céntimos fotografiables a cuenta de los millones birlados a la nación mediante honorabilísimos y jurídicamente exonerados negocios hechos por habilidosos hijos y hermanos.

Cruz Roja convertida durante el imperio martístico en punto de confluencia de intereses empresariales y ambiciones políticas. El presidente saliente de la crucial institución roja es Olegario Vázquez Raña, quien ha hecho dinero como pocos durante el reinado de la pareja presidencial (a tal grado que las maledicencias entrenadas en la degustación histórica de la figura llamada prestanombres aseguran que la prosperidad de ese Hermano Vázquez tiene connotaciones transexenales). Ahora ocupa el caritativo cargo el abogado Daniel Goñi Díaz, amigo de infancia del reciclado Raúl Salinas de Gortari. La politización de la Cruz Roja se dio en el marco de la apropiación con sentido futurista que la señora Marta aplicó a todo lo que le permitiera aparecer como hada madrina proveedora de beneficios al desvalido pueblo mexicano.

El asomo de la fraterna oreja salinista en un acto de altruismo presuntamente intachable, junto a la muy influyente esposa del virtual jefe de la campaña presidencial panista, demuestra convergencias políticas actuales y expectativas compartidas. En los corrillos políticos se da como verdad que el omnipresente Carlos Salinas de Gortari (quien originalmente habría jugado con las dos cartas) ha dejado de apoyar a Roberto Madrazo y ha optado, con sentido pragmático, por Felipe Calderón. La todavía dosificada presencia de los Salinas Brothers en actos públicos, con el acompañamiento legitimador de miembros de la elite nacional, trata de ir acostumbrando a la opinión pública a ver más a los villanos favoritos en el escenario abierto, en previsión de las libertades que se podrán tomar si el amigo Felipe logra ser el próximo presidente. Por lo demás, la reivindicación pública del estigmatizado Raúl es una manera de confirmar que las acusaciones y los procesos pasan y, al final, lo que quedan son las muy disfrutables riquezas acumuladas.

Por la alfombra roja de la citada Cruz desfilaron personajes tan bondadosos como Enrique Peña Nieto, el suministrador (a título gratuito, hasta eso) de represiones y violaciones que se pueden exculpar mediante inútiles polígrafos. O el humilde Onésimo Cepeda, mártir de la opción preferencial por los millonarios, que ha corregido el malentendido cristiano de que a una ofensa debería seguir el poner la otra mejilla, pues él, Onésimo el Frívolo, tiene su Padrenuestro personal en que se recomienda "poner una demanda a quienes nos ofenden", y no sólo eso, sino burlarse con soberbia de los perredistas destinatarios de sus iras judiciales pues, dijo ayer, sólo los perdonaría si se le presentaran formaditos todos y ofreciéndole disculpas (Felipillo Cal de Ron da más opciones cristianas cuando echa pleito: de uno por uno o en bolita, suele proponer).

A propósito: ¿Quiere usted cooperar para la Cruz Roja? Gracias."


Si de por sí ya no aguantaba la burla de mis amigos con la frase de "tu jefa Marta".

Entre más lo pienso, más me convenzo de que no tengo nada que hacer ahí...

A.T.

P.D. (11 de junio): Pueden ver fotos de tal cosa aquí. De paso, vean la ortografía de los periodistas: los muy bestias escribieron "cede" en lugar de "sede". Y más de una vez. ¿Será que son fotógrafos?