Un lugar muy tranquilo y perfecto para hacer los pininos en la navegación con kayak. Cosa no tan sencilla como parece, aunque se trate de uno inflable:

Pero primero lo primero. Como toda nave que se respete, había que ponerle nombre. Y por supuesto, no podía ser otro más que "Ilana I":
No es el lugar tradicional para ponerle el nombre, pero como no estábamos seguros si la tinta del plumón afecte el material del kayak, no nos quisimos arriesgar con una de las cámaras principales.
Por cierto que íbamos a usar cerveza para darle más formalidad al asunto, pero se nos olvidó comprarla antes.
Luego del bautizo, claro, venía la botadura:

Y después, a navegar. Nótese la técnica depurada y la coordinación al usar los remos:
Sólo que hay un detalle: en realidad no queríamos ir en esa dirección, sino en otra completamente distinta. Pero la Ilana I tenía otros planes.
Finalmente le agarramos el modo y entre vueltas no deseadas y giros en nuestro propio eje, conseguimos avanzar hasta donde quisimos:

Y así nos pasamos un buen rato, turnándonos para que uno se quedara en tierra jodiendo a los otros dos por el radio para no aburrirse.
Ahora ya sólo es cosa de práctica.
A.T.


1 repelaron:
Que buenas fotos!
He de reconocer que al leer el título imaginé que la historia sería sobre un bautizo verdadero, ya sabes: un sacerdote, una iglesia, un bebé en ropón blanco, agua bendita...
Y me pregunté: ¿Será acaso el padrino Andrés? No tienes idea de como me reí.
Saludos.
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