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jueves, 14 de julio de 2005

El Lonjho volador II: La Escuela de Paracaidismo



Si recuerdan, en este post mencionaba que el curso de paracaidismo básico no había sido lo que yo esperaba.

Con ánimo de cambiar esto, mandé algunas sugerencias para cambiar un poco el programa del curso y hacerlo algo menos repetitivo y más interesante. La idea pues más o menos a de finales del 2003, el Comandante Enrique Romero me invitó a coordinar la escuela de paracaidismo de la CRM del DF. Le dije que aceptaba si se hacía una votación y resultaba electo para ello.

Días después nos reunimos varios de los interesados y se planteó el asunto. Organizamos una votación rápida y gane (¿?) por un voto.

Así me convertí en el coordinador de la escuela.

Debo mencionar que la “Escuela de Paracaidismo del DF” es un tanto... fantasma. La escuela se llamaba antes “Escuela Nacional de Paracaidismo” pero de nacional sólo tenía el nombre, ya que los cursos, hasta donde sé, sólo se daban en el DF. Se dice que había por ahí alguna delegación que también tenía paracaidismo, pero nunca he sabido si es verdad o no.

Así que se decidió cambiar el nombre de “nacional” a “del DF”, y yo quedé como coordinador de ésta; lo que antes era el “director”, pues. Romero sigue estando a cargo ahora en la “coordinación nacional”. Y la idea es que se abran algunas otras escuelas locales en otras delegaciones. Pero esa es otra historia.

En agosto del 2003 organicé la primera junta de instructores, a la que siguieron otras durante lo que restó de ese año; varias más en el 2004 y en fin, que el tiempo se nos iba de junta en junta y nada de acción por una u otra razón.

Hicimos varios cambios en programa de instrucción, pero la verdad sea dicha, se nos estaba pasando la mano. Recuerdo que en una de tantas juntas nos pusimos a revisar el programa tentativo y Álvaro García (el subcoordinador) dijo, después de ver cuánto duraba el curso, algo así como: “¿y después de todo esto les damos su título de maestría o de doctorado?”

En efecto, era demasiado largo. Algo así como veintitantas sesiones. Una exageración.

Decidimos que lo mejor era eliminar varios temas adicionales. Recuerdo que habíamos incorporado módulos de rappel, seguridad acuática y en fin, que era una chulada de programa. Pero largo como la cola de satanás. Fuimos quitando todo salvo los módulos adicionales de supervivencia y lectura de mapas, pues consideramos que estos dos son indispensables para este negocio.

Finalmente, el programa quedó con una duración de 16 sesiones.

Total que ya teníamos el programa. Ya estaba el cuerpo de instructores dispuesto y tiempo después teníamos el material didáctico casi listo. Pero una de las causas por las que no iniciábamos el curso era que no teníamos un asesor externo que nos avalara. Esto se arregló cuando Pascual de Ramón, Presidente del Club de Paracaidismo Deportivo de la Compañía Mexicana de Aviación aceptó el puesto, lo cual me dio mucho gusto, ya que me agradaba mucho el énfasis en la seguridad que él ponía en su instrucción.

Por cierto, debo decir que en el lapso en que nuestra escuela no funcionaba, algunos instructores (entre ellos yo, aunque esporádicamente), nos metimos a su club para “especializarnos” en el manejo de paracaídas modernos. Recuerden que nuestra escuela sólo contaba con reliquias de los años 70 y 80.

Finalmente gracias a él pudimos lanzar la convocatoria y después, iniciar el curso el 19 de febrero de este año.

A la presentación acudió muy poca gente, pero después se fueron integrando más. Hubo un momento en que eran cerca de 15 alumnos, lo cual era bastante gratificante. Sin embargo, poco a poco se fueron dando de baja algunos compañeros, hasta llegar a ser un pequeño grupo de 5 alumnos. Pero eso sí, muy motivados y con gran capacidad. No me puedo quejar. Al contrario.

A pesar de los problemas que tuvimos durante el curso, como falta de un aula fija, falta de proyectores, ausencia de instructores y sobre todo, imprevistos con los aviones para saltar, los muchachos respondieron mucho mejor de lo que esperaba. Claro que hubo algunos problemas y roces, tanto entre ellos como entre alguno de ellos y yo. Cosas de ser el coordinador y poner reglas.

El curso como tal terminó hace un par de semanas. Ahora sólo falta que los alumnos realicen los saltos reglamentarios que les faltan para poder entregarles sus distintivos de salto y graduarlos. Y una vez graduados, invitarlos formalmente a incorporarse al cuerpo de instructores para lanzar cuanto antes la convocatoria para el próximo.

Hasta el momento me siento muy satisfecho. Sé que hay muchas cosas que se pueden mejorar, y también sé que me quedan muchas cosas por hacer. El plan de trabajo que tengo es bastante ambicioso. Pero prefiero no emocionarme.


Por cierto, pueden ver muchas fotos del curso aquí:












1 comentario:

reynaldo espejel dijo...

hola!!! pascual soy reynaldo espejel espero te acuerdes de mi hace un tiempo estube en tu grupo de paracaidismo cuando estaba en los angares de mexicana por razones que te platicare posterirmente ya no pude seguir saltando pero como tu sabes esto de los saltos no se puede dejar por lo que deceo nuevamente volver a saltar de hecho trate de localizarte en los angares pero no obtuve informacion. no seas mala onda quiero saber en donde te puedo localizar. saludos a la family!!!