
El MC1-B visto desde abajo.

Recuerdo que cuando estaba tomando el curso de Técnico en Urgencias Médicas en la CRM del DF, el en aquel entonces director de la Escuela, Pedro Legorreta, nos preguntó si nos interesaría aprender algo más que el simple curso básico.
Uno a uno fuimos poniéndonos de pie y comentando qué es lo que más no llamaba la atención de las "especialidades" que ofrecía la institución. Recuerdo esto porque cuando me toco hablar a mí y le dije que me llamaba la atención ser paracaidista, me dijo algo así como "ah, quieres ser de los de los pies de plomo".
Pasó el tiempo y empecé a tomar algunos cursos de especialidad. Pasé por rescate urbano, donde bajo el mando de Jorge Aco continué como instructor durante un par de cursos (pero eso lo contaré en otro post) y por rescate agreste, pero paracaidismo se me escabullía.
Finalmente una compañera me avisó que el curso acababa de iniciar y que quizá todavía podría meterme. Me presenté y con algo de recelo me aceptaron. Salvador Carreón era el director de la escuela y en la plantilla de instructores estaban Salvador Lázaro y Daniel Juárez.
El curso no resultó tan interesante como lo esperaba. Se confirmó lo que había platicado con un compañero (paracaidista graduado) tiempo atrás, cuando al verle su distintivo de salto ("alas") le pregunté qué es lo que se les enseñaba en el curso de paracaidismo.
- Pues eso: a saltar de un avión.
- ¿Y qué más?
- Pues ya.
Y en efecto. El curso se centraba únicamente en el paracaidismo. Una mezcla extraña de filosofía paramilitar con objetivos deportivos.
Pero a pesar de ello, el curso no era aburrido, sobre todo si tomamos en cuenta que se nos instruyó para saltar con paracaídas a los que ya casi nadie tiene acceso (deportivamente hablando). Los paracaídas que tenía (y tiene) la escuela son unos viejos MC1-B y algunos para-commander. Y si digo viejos es porque son de los años 70 y principios de los 80.
Como sea, llegó el día del salto y fuimos al aeródromo de Tequesquitengo, en Morelos. Para no hacerla larga, les diré que todo salió bien y aunque caí bastante fuerte (hasta perdí una uña del pie), no pasó a mayores.
Pueden ver algunas fotos del salto aquí:
1 repelaron:
Saludos Tonini!!!
Sabes, soy un firme seguidor de tu blog desde aquel desafortunado incidente sobre un pseudo-analisis psicologico tuyo por un pseudo psicologo cuyo nombre ni me quiero acordar.
He seguido a traves de tu blog algunas noticias como la cuestion de Aristegui, las falacias de Musse, el desamdre el PRD y otras que ahora no me vienen a la memoria.
Debo agradecerte que hayas subido una foto tuya conmigo y con Alfonso cuando estabamos en el curso de paracaidismo. Yo nunca conserve una foto ni del curso, ni de la generacion, y menos de los saltos en Tequesquitengo.
Ojala te acuerdes de mi, tu sevidor Edgar Lira Rangel, que te saluda desde algun lugar entre Nueva Italia y Apatzingan, Michoacan
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